Pedro Pastor - La Vida Plena
Pedro Pastor durante el concierto en Asklepios del viernes 18 de marzo. (Marta Velasco / CREA).

Descalzo, como su banda. Y locos, porque en realidad son los únicos que pueden asegurar con certeza estar cuerdos. Pedro Pastor inició anoche en la discoteca Asklepios de Valladolid la despedida de su gira La Vida Plena. Rodando desde octubre de 2014, se embarca en la recta final de la presentación de su último disco, para meterse en el estudio y cocinar nuevo material. Así, Último Cero, un arbolito de los medios de comunicación que apuesta por un periodismo libre, sin red en la red, acercó la música del madrileño a esta ciudad.

Las melodías enraizadas de Guille Jové y su Orquesta Castellana, revelación de la canción de autor local, fueron las encargadas de telonear a Pastor, quien también subió a las tablas con su compañero para hacer un llamamiento a la liberación de las mentes. Ya lo dijo Pedro Pastor: si algo dice Guille son verdades”. Y a través de temas como La Esgueva, Nubes por el Oeste o Jaque Mate, Jové poetizó su crítica social. Breves, pero intensas, las canciones que calaron en muchas de las personas que no conocían a este cantautor.

Agradecido a las personas de Valladolid que le acogen como si fuera de su familia, Pedro Pastor dio comienzo al concierto con La puerta abierta, su versión más cañera para dar la bienvenida a ‘Pedro el cantautor’. Los ánimos crecieron acompañados de tímidos bailes de Ska, contrarios a la mirada intensa del madrileño que persistió durante todo el concierto. Los del 94, Verde Selva y Ayer también fue hoy dieron paso a la parte más reivindicativa de Pastor.

Guille Jové- Enraizando
Guille Jové y sus melodías enraizadas se encargaron de, tal y como decía Pastor, contar verdades. (Marta Velasco / CREA).

Como el mismo artista afirmó, ‘romántico’ es una palabra que no le gusta. Por ello, comenzaron a ponerse peleones, inquietos, y a pedir el don de amar para entender el amor como una concesión de libertad, y no como una lucha de celos, pues “el amor libre es un epíteto que no puede ser de otra manera”. Así comenzaron los primeros acordes de Mi Anarquía, pero las interferencias en el micrófono comenzaron a amenazar. La presencia de Curioso Periplo tampoco faltó en el escenario, pues Charlie, su saxofonista, subió en el momento justo en el que la banda se solidarizó con todos los refugiados sirios. Pero los problemas de sonido persistieron, lo cual obligó a parar el concierto, aunque el calor del público no dejó de arropar a Pedro Pastor y Los Locos Descalzos en ningún momento.

Caras de preocupación y ánimos por parte de Jové a Pastor sembraban inquietud entre todo el público. Pero gracias a todos los músicos y los técnicos que se encontraban allí presentes los problemas se solucionaron, y la alegría volvió en el momento en que comenzaron a sonar los primeros acordes de Creer, soñar. Y los bailes, y los saltos, y el ánimo, se recobraron con la versión a Violadores del Verso, acompañados del saxo soprano. Como puntualizó el cantautor: “Si os librasteis de León de la Riva, nosotros podíamos librarnos de este problema”. Y es que el ex alcalde también estuvo presente en el merchandising que los compañeros de Último Cero y Cuatro Siete Zero pusieron a la venta durante el concierto.

No cesaron las colaboraciones entre los músicos, pues llegó el turno de que Guille Jové cantase La vida plena, y Nico, de Curioso Periplo, subiese a las tablas para interpretar Sin Flor y La Llama, tras un homenaje a los exiliados republicanos a través de Prometí Volver. El público llegaba a pedir silencio para escuchar los temas que venían después: En Braile, la oda a los locos de Viva la libertad y Renacimiento marcaban la recta final del show.

Pedro Pastor y Guille Jové
Guille Jové (d) acompañaba a Pedro Pastor (i) en su canción ‘La vida plena’. (Marta Velasco / CREA).

Un Pedro Pastor cercano bajaba del escenario para cantar, paseándose entre el público, y sin más apoyo que su pecho golpeado como base de percusión. Las frases de Mariposa de noviembre calaban en el público, que miraban encantados, en el sentido más literal de la palabra, al cantautor. Es difícil saber quién llegó a disfrutar más en este momento. Tras ello, compartió con todos los presentes una de las canciones de su nuevo disco: Mariana. Agradeciendo al público, a los técnicos, y a todo el calor recibido durante la actuación, cerró con No te lo crees ni tú, no sin antes hacer un llamamiento a la lucha por la música libre en Valladolid.

Crítica social, reivindicación, canción de autor, y mucha, mucha música se mezclaron ayer en Asklepios. Noches de sentimiento y belleza a través de una voz y cuatro instrumentos, que demuestran una vez más que las emociones que transporta la cultura pueden con cualquier inconveniente. Calor, apoyo y cercanía por parte de todos los allí presentes, que lograron que la vida fuese más plena que nunca.

 

Alba Familiar

Alba Familiar

Estudiante de Periodismo, clarinetista en ratos libres y muy melómana. Que no nos falte el Rock and Roll.
Alba Familiar