Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid. (Rubén Ojeda / Wikimedia Commons).
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid. (Rubén Ojeda / Wikimedia Commons).

La educación superior durante años ha sido un terreno exclusivo del hombre. El planteamiento de que el varón era el encargado del trabajo profesional y la mujer de las tareas del hogar poco a poco se ha ido orillando en la mentalidad de los españoles y cada vez son más las mujeres que acuden a la universidad y van ocupando puestos de responsabilidad, más allá de aquellos trabajos que tradicionalmente se han etiquetado como femeninos.

Queda, sin embargo, todavía camino por recorrer. Según datos de la Comisión Europea (CE), el sueldo de los hombres en España en un 19,3% superior al de las mujeres, tres puntos por encima de la media europea, tal y como informa el diario económico Expansión. Estas diferencias no solo se encuentran en el aspecto económico, sino también en la promoción interna dentro de cada entidad. A nivel europeo, solamente un 4% de los directores generales en las empresas son mujeres, según los datos que maneja la CE.

Una de las hipótesis que pueden manejarse para explicar el porqué de este techo de cristal es la creencia popular de que hay menos mujeres con estudios universitarios que hombres y, habitualmente, los altos cargos los copan aquellas personas que han cursado un nivel de enseñanza superior. Es cierto que el sexo femenino ha tenido una dificultad añadida para llegar a las aulas universitarias, pero ya han pasado más de cien años desde que la mujer ha podido acceder de manera legal al estudio en la universidad.

La mujer accede a la universidad desde hace más de un siglo

El 8 de marzo de 1910 se publicó la Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública en la cual se derogaba otra anterior, de 1888, donde ya se permitía que la mujer pudiera acceder como estudiante privado a la universidad, pero con la particularidad de que era necesaria una autorización previa por parte del Consejo de Ministros. Con esta normativa, tal y como explica en El Pais el antiguo rector de la Universidad Carlos III de Madrid, Daniel Peña, la mujer pudo acceder con libertad al ámbito universitario. Desde entonces el principal impedimento ya no residía en materia legal, sino en la educación que cada mujer recibía en su propio hogar.

Tras más de cien años de evolución podemos decir que la situación ha cambiado notablemente. En la actualidad, hay más mujeres universitarias que hombres, por lo que aquel posible planteamiento que explicaba la poca presencia femenina en altos cargos quedaría, como mínimo, en entredicho.

No solo hay más españolas universitarias, sino que, también, año a año acceden más mujeres a estas enseñanzas superiores. Según los últimos datos, publicados el 5 de febrero de 2016 por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España (MECD), la tasa bruta de mujeres que superaron la selectividad en dicho año fue cercana al 60%, por menos de un 44% de los hombres. Algo más de quince puntos de diferencia entre mujeres y hombres.

Evidentemente esta diferencia no es semejante en todas las comunidades autónomas, sino que existen ciertos matices y diferencias. En Galicia, la distancia entre mujeres y hombres que superan el examen de acceso a la universidad roza los 20 puntos, mientras que en País Vasco se encuentra cercana al 11%.. A pesar de estar particularidades propias de cada sistema educativo autonómico, la realidad es más que clara: llegan más mujeres a la universidad que hombres.

Pero,  este dato tampoco es nuevo. Si bien es cierto que en los últimos tiempos ha crecido el número total de universitarios en España, también es verdad que la línea de crecimiento ha sido similar en ambos sexos. Los datos del MECD nos muestran que en los últimos diez años la media de personas que han superado los exámenes de acceso a la universidad en España ha pasado del 36,7% – de los cuales un 29% eran hombres y un 44,6% mujeres- al 51,6%. La diferencia entre géneros de aquel entonces es casi idéntica en la actualidad: el porcentaje de hombres que han pasado estas pruebas ha aumentado un 14,7% en 10 años, por un crecimiento del 15,3% en el caso de las mujeres, tal y como muestra el siguiente gráfico.

A pesar de que sea más numerosa la presencia de estudiantes femeninas, ¿ocurre igual en todos los niveles universitarios? Si subimos a un escalón superior y ponemos la lupa sobre el profesorado universitario, los datos, a primera vista, resultan claros y llamativos. A pesar de que la base de la pirámide, el alumnado, sea mayoritariamente femenina, las mujeres docentes no alcanzan ni al 40% del total del profesorado.

Es cierto que existen diferencias entre las universidades. Quizá la más llamativa sea la que detectamos según el tipo de financiación de las universidades, puesto que el porcentaje de mujeres es algo superior en las privadas, cuatro puntos por encima de las públicas. También existe disparidad geográfica. La universidad con mayor porcentaje de mujeres, rozando el cincuenta por ciento, es la universidad a distancia, seguida de las de Aragón, País Vasco y la Rioja. En cambio, las que cuentan con menos mujeres en su equipo docente son Cantabria, Extremadura, Murcia y Andalucía. Es decir, existe un patrón norte-sur, con la excepción de la Universidad de Cantabria.

Si las cifras son bajas a nivel del profesorado contratado, no digamos en un escalafón superior, el de los catedráticos. Solo 2 de cada 10 son mujeres. Si bien es verdad que en los últimos años hemos encontrado como el número de mujeres catedráticas ha acrecentado su ritmo de crecimiento. Entre 2008 y 2014 ha aumentado más de cinco puntos el porcentaje de catedráticas, por solo tres y medio del profesorado femenino en general.

Es cierto que el mundo universitario funciona diferente al de las empresas. La carrera académica se mueve a otra velocidad, transcurre más lentamente, es a largo plazo y, por tanto, se suele tardar más tiempo en conseguir los ansiados ascensos o reconocimientos. Esta detalle tiene más importancia de lo que parece, porque en España el cuerpo docente femenino es más joven. Más del 63% de las profesoras universitarias son menores de cincuenta años, mientras que el total del profesorado universitario menor de 50 años es cercano al 55%.

A pesar de estos leves avances y de la progresiva entrada de mujeres en la universidad, si se mantuviera este ritmo de crecimiento tendríamos que esperar más de 15 años para que hubiese una cifra similar de profesoras y profesores universitarios y unos 25 para que hubiera paridad en el número de catedráticos. Sin embargo es llamativo que aunque la situación de la mujer en el mundo académico español sea similar al que se vive en la empresa, el debate no llegue a la esfera pública. Términos como igualdad laboral son cada vez más comunes en otros ámbitos profesionales y quizá también sea necesario introducirlos en las aulas, salvo que queramos esperar otros 20 años para encontrar más igualdad.

 

Nota metodológica: todos los datos publicados en este artículo proceden del Ministerio de Educación Cultura y Deporte (MECD) y han sido publicados en el portal de transparencia. En el número de personas que superan el examen de acceso a la Universidad, el MECD ha modificado con el paso del tiempo su método de medida, por lo que según los años existen diferentes criterios. La provincia de Guadalajara viene incluida en los datos de Madrid y no en los de Castilla-La Mancha. Los datos de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se incluyen en los de Andalucía.

Álvaro García Ruiz
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Álvaro García Ruiz

En construcción. Tengo la suerte de hacer lo que más me gusta, con la gente que me gusta. Sé poco de mucho, pero me esfuerzo por aprender.
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