Carlos y Noel entrenando con el tándem en pista (BikingFace)
Carlos y Noel entrenando con el tándem en pista. (BikingFace).

Suele decirse que la clave del éxito está en convertir nuestras debilidades en nuestra mayor fortaleza. Y esta máxima se torna en ley universal en el caso del vallisoletano Carlos González, campeón del mundo de ciclismo adaptado en tándem en 2014, y subcampeón en 2015. Carlos padece retinosis pigmentaria, una enfermedad de origen genético, que supone la pérdida progresiva de la agudeza visual. Sin embargo, eso no le ha impedido situarse en lo más alto del panorama deportivo mundial y cosechar numerosos títulos nacionales e internacionales en sus dos primeros años de competición.

La enfermedad le obligó a dejar su trabajo como programador informático y fue en ese momento cuando comenzó su andadura en el ciclismo adaptado de la mano de Félix García Casas, actual seleccionador nacional, que lo animó a probarlo: “el primer día me hice 100 kilómetros por el carril bici de Colmenar Viejo, con más de 90 kilogramos y sin ropa adecuada, aguantando el mismo ritmo de los demás y, al terminar, Félix me dijo: tú tienes algo”.

A partir de ese momento Carlos se introdujo de lleno en este deporte y poco a poco fue mostrando su valía, aunque él afirma que su único objetivo “fue, es y será hacer ciclismo como cualquier otro”. Los resultados obtenidos en las dos últimas temporadas son fruto de un gran sacrificio y muchas horas de entrenamiento, tanto en el tándem, como en solitario, con la ayuda de un rodillo, pues carece de resto visual suficiente para salir solo.

Pero nada de esto habría sido posible sin el otro gran protagonista: Noel Martín (Ávila, 1989), amigo inseparable fuera de la carretera y sus ojos en el tándem. Noel viene del mundo del ciclismo, debutó como profesional en 2010 como miembro del equipo Orbea y, actualmente, compagina sus compromisos con el tándem con el ciclismo amateur. Se introdujo en el ciclismo adaptado con un único y altruista propósito: “poder ayudar. A mí no me costaba nada y me resultaba interesante poder hacer un favor a una persona, aunque sólo fuera para poder salir a dar una vuelta”.

Cuestión de confianza

Dentro del ciclismo adaptado existen diferentes modalidades en función del tipo de diversidad funcional que se padezca y, en consecuencia, de la clase de bicicleta que se precisa: tándem, triciclo, hand-bike o bicicletas convencionales. En el caso de la deficiencia visual es imprescindible el trabajo en equipo, pues se precisa de la colaboración de una persona sin discapacidad que dirija el vehículo. Pero su función no se limita a pilotar el tándem, sino que también es el que controla la resistencia de su compañero: “Yo veo, además de mis pulsaciones, las suyas, y sé si va a tope o si me puede dar más. Aunque después de tantos kilómetros juntos simplemente con ver cómo se mueve el tándem puedo saber cómo va”, cuenta Noel.

La conexión dentro de un tándem es un factor clave. Encontrar un piloto que aporte seguridad y confianza es fundamental para la práctica de este deporte. Aunque Carlos lleva practicando ciclismo adaptado desde 2008, él y Noel sólo forman equipo desde noviembre de 2013 cuando, el anterior piloto del tándem, Luis Javier Castellanos, tuvo que dejar sus funciones por motivos personales, y les puso en contacto. “Yo puse a prueba a Noel, porque la gente puede tener buena voluntad, pero no valer; me bastaron 15 minutos para saber que era el piloto que estaba buscado porque vi que tenía fuerza, ganas de comerse el mundo y un afán competitivo como el mío o más. Si me pongo a buscar un tío como Noel en España no lo encuentro”.

Dos temporadas de triunfos

Y desde esa primera toma de contacto, dos años llenos de éxitos. En sólo 9 meses de rodadura juntos, en agosto de 2014, se alzaron en lo más alto del podio en la prueba de línea del Campeonato del Mundo de ciclismo adaptado, celebrado en Greenville (Carolina del Sur, EEUU). Una victoria que contrastó con la decepción sufrida en la prueba de contrarreloj, disputada dos días antes, cuando, después de rodar toda la carrera en tiempos de plata, a falta de 400 metros sufrieron una avería que les relegó a la sexta posición. “Es un golpe fuerte que en función de cómo te lo tomes puede venirte bien o mal; nosotros supimos sacar lo bueno de lo malo y en la prueba de línea salimos a por todas, y al final llegó la victoria”, afirma Noel.

Una sonrisa aparece en sus rostros al evocar ese primer mundial y la incredulidad que sintieron cuando cruzaron la línea de meta. Carlos recuerda que la primera noche no se lo podían creer: “nos levantábamos y tocábamos la medalla y el maillot de campeones del mundo, para ver que era verdad. No nos queríamos dormir por si nos despertábamos y ya no estaban allí”.

Carlos González y Noel Martín ganando en Pietermaritzburg (Sudáfrica) (Begoña Luis)
Carlos González y Noel Martín ganando en Pietermaritzburg (Sudáfrica). (Begoña Luis).

La pasada temporada no bajaron del podio en ninguna prueba internacional: bronce en la prueba de línea y plata en la contrarreloj del Campeonato del Mundo de Nottwill (Suiza); y, de nuevo, en la Copa del Mundo de Pietermaritzburg (Sudáfrica), oro y bronce en línea y contrarreloj, respectivamente. Y ambos están de acuerdo en valorar esta segunda temporada “como mucho más regular”. Ser campeones del mundo y llevar el maillot arcoíris les hizo afrontar la temporada 2015 con mucha más fuerza y entusiasmo: “sabíamos que este año nos iba a atacar todo el mundo por el mero hecho de ser los campeones, y hemos querido darlo todo en cada carrera para dejar claro por qué éramos los dueños de esa prenda tan preciada”, cuenta Carlos.

Pero, a pesar de los impecables resultados de las dos últimas temporadas, Carlos y Noel siguen sin un patrocinador sólido que les avale de cara a las próximas temporadas. “Ahora estamos en fechas en las que muchas empresas ya tienen los presupuestos cerrados y es difícil encontrar algo”, se lamenta Noel, pues “el mantenimiento del tándem es muy caro, al entrenar fuerte surgen muchas averías a lo largo del año y un patrocinador supondría un desahogo en ese aspecto”. Afortunadamente, la ausencia de un sponsor no les impide poder seguir disfrutando de su gran pasión, pero a Carlos le resulta curioso que las empresas no apuesten “por un proyecto peculiar y bonito, como es el ciclismo adaptado”.

Un sueño olímpico

Los buenos resultados de la temporada 2015 les han catapultado hasta la primera posición del ranking de la Unión Ciclista Internacional (UCI) con 229 puntos, casi el doble de los conseguidos en la temporada 2014 (122 puntos), lo que les acerca un poco más a su gran sueño: poder participar en los próximos Juegos Paralímpicos, que se celebrarán en septiembre en Río de Janeiro.

El ciclismo adaptado se convirtió en deporte paralímpico en los Juegos de Seúl de 1988 y actualmente es el tercer deporte más numeroso de las Paralimpiadas. Originalmente sólo existía la modalidad de tándem formado por una persona invidente y un piloto sin discapacidad, pero su popularidad hizo que poco a poco se fueran introduciendo diferentes modalidades para personas con otras diversidades funcionales: paraplejía, parálisis cerebral, amputación o deficiencia en las extremidades, etc.

“Vamos a preparar toda la temporada para ir a Río, queremos mejorar en pista y mantener el ritmo en carretera para poder llegar”, cuenta Noel. Así, con la mirada puesta en los Juegos Paralímpicos, la pareja afronta su tercera temporada con ilusiones renovadas: “para nosotros ir a los Juegos sería un sueño, una satisfacción enorme. Supondría confirmar que los dos nos hemos entendido y compenetrado perfectamente, y que vamos a seguir luchando por hacer cosas bonitas en el ciclismo”.

Reportaje realizado por Ainhoa Canales González.

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