Los cuentos son capaces de desarrollar las capacidades comunicativas y emocionales de las personas autistas. (
Los cuentos son capaces de desarrollar las capacidades comunicativas y emocionales de las personas autistas. (PublicDomainPictures / Pixabay).

El padre sonríe a su hijo de un año mientras le da una cucharada de papilla de frutas y le limpia con el babero. “A ver, Marcos, di ‘papá’“. Y se oye un: “Apá” seguido de un sonido similar al de una carcajada pero a menor escala. “Y ahora ‘mamá'”… “Amá”. El padre besa a Marcos con dulzura en la frente, desabrocha el cinturón de la trona y le coge en brazos. Él agarra con fuerza el dedo índice de su “apá” y juntos se dirigen al dormitorio; es hora de echarse la siesta.

Experimentar una situación, a simple vista, tan inocente y sencilla como la que se acaba de describir es, para muchas familias de todo el mundo, su peor imposible. La ausencia de este tipo de conductas aparentemente innatas —hablar, demostrar cierto cariño hacia tus progenitores cuando eres pequeño, etc.— obedece a un trastorno del neurodesarrollo conocido como Trastorno del Espectro Autista, uno de los desórdenes más extendidos e invisibles al mismo tiempo.

“¿Por qué mi hijo no habla?”

“Se dice que el autismo es un trastorno del neurodesarrollo porque, desde que nace, el bebé presenta una serie de alteraciones neurológicas que se van manifestando a lo largo del tiempo” —explica el psicólogo y experto en autismo, José Sixto Olivar, y continúa— “Sin embargo, a día de hoy, el origen del autismo es incierto”.

Las alteraciones a las que hace referencia el especialista están relacionadas con la dificultad a la hora de comunicarse y de mantener relaciones sociales —a causa, fundamentalmente, de su carencia de empatía—, así como con la reproducción, más o menos continua, de conductas estereotipadas u obsesivas: “La mayoría de niños con autismo no son capaces de verbalizar lo que sienten; tampoco logran imaginarse algo tan básico como es el dolor que siente otro niño cuando se hace una herida, y pueden obsesionarse tanto con un tema que solo sepan hablar de él”, afirma Sixto.

El autismo se caracteriza por la carencia de lenguaje y empatía y la dificultad a la hora de desarrollar habilidades sociales. (
El autismo se caracteriza por la carencia de lenguaje y empatía y la dificultad a la hora de desarrollar habilidades sociales. (Nana-ne / Pixabay).
Nuevos canales

Gracias a las nuevas terapias que están surgiendo fruto de grandes investigaciones y fuertes dosis de innovación, las personas autistas cada vez encuentran más puentes de unión entre ellas y el mundo que les rodea. El poder de la música, de los animales e incluso del arte ha cambiado la vida a multitud de familias que, tras años de desgaste emocional y físico, finalmente han logrado comunicarse con la persona autista a través de canales alternativos al lenguaje común. “La música no es que le haya ayudado, es que es su vida. Lo que siente mi hijo dentro siempre es música”, relata el padre de un niño que padece autismo.

En la actualidad, los cuentos también están aportando su granito de arena al desarrollo de las capacidades ‘anuladas’ por el Trastorno del Espectro Autista. La “sanación a través de los cuentos” o cuentoterapia fue creada oficialmente en 2002 por el psicólogo y psicoterapeuta murciano, Lorenzo Antonio Hernández, aunque, según el impulsor, “el arte de sanar a través de los cuentos es algo tan antiguo como la propia humanidad”.

Cuéntame un cuento

La cuentoterapia, una terapia integrativa en la que tienen cabida no solo la lectura de relatos sino también otras técnicas relacionadas como el psicodrama, la musicoterapia o el arteterapia, se emplea actualmente para tratar numerosos trastornos de diversa índole siendo el autismo uno de los más comunes.

“La ventaja de los cuentos es que estos llegan por otro canal diferente al racional. Por eso funcionan tan bien con personas autistas” —explica Paco Jorquera, psicólogo infantil y cuentoterapeuta, y continúa— “Aunque también es cierto que necesitamos que el paciente tenga algo —por poco que sea— desarrollado el lenguaje”. Esta necesidad última, según los cuentoterapeutas, es debida a que al leer o escuchar con atención una historia entra en juego una de las primeras inteligencias que surgen en la persona: la simbólica. Dicha inteligencia, fundamentada en las teorías del psicólogo Gardner, se encuentra íntimamente relacionada con la intuición y la creación del lenguaje, de ahí que la carencia completa del mismo imposibilite la realización de la terapia.

En función del grado de autismo y por ende del nivel de capacidad comunicativa, la cuentoterapia trabaja con cuentos muy diferentes en lo que a complejidad se refiere: “Por ejemplo, si la persona tiene muy poco lenguaje, nos basaremos solo en cuentos con imágenes; si tiene algo más, en cuentos igualmente sencillos con pocas palabras y muchas ilustraciones; finalmente, si el autista tiene una buena capacidad comunicativa, emplearemos cuentos tradicionales de toda la vida”, declara Jorquera.

Los cuentos llegan a las personas a través de un canal diferente al racional: el simbólico. (
Los cuentos llegan a las personas a través de un canal diferente al racional: el simbólico. (Comfreak / Pixabay).
Derribando muros

La cuentoterapia es, para muchos psicoterapeutas, “una de las formas más sencillas y dulces de hacer terapia”. En el autismo en concreto, los resultados más gratificantes se han logrado en pacientes que padecen el grado más leve del mismo —Síndrome de Asperger— puesto que en ellos la comunicación y las emociones están, realmente, a flor de piel.

Sin embargo, ¿qué efectos tiene la cuentoterapia en autistas con grados más avanzados?, ¿qué papel juega en el desarrollo de la empatía, la exteriorización de emociones y la creación de puentes comunicativos? Según palabras del propio Jorquera, las personas autistas encuentran en la cuentoterapia “una nueva forma de expresión y una gran válvula de escape. Estos pacientes experimentan mucha tensión al no poder comunicarse, comprender el mundo que les rodea o desarrollar habilidades sociales. Por eso, cuando logran conectar con el lenguaje alternativo de los cuentos —el lenguaje simbólico— y desde ahí comunicarse con el exterior, sienten un verdadero alivio y una paz maravillosa”.

A modo de broche final de este artículo, escuchen este pequeño consejo que les da Jorquera, independientemente de si algún miembro de su familia padece autismo o no. En dos palabras: “Contad cuentos”.

María Gozalo Arenal
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"Las aguas en calma no hacen buenos marineros", por eso, más que nunca, Periodismo. Chin-chín por los valientes y los nuevos Kapuściński.
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