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Inocente desde por la mañana. (Cuidro/Wikimedia Commons).

Ayer fue 28 de diciembre. Un día especial, un día que se puede amar u odiar. Históricamente, el día de los Santos Inocentes. Una fecha en la que se conmemora la matanza de inocentes a manos de Herodes, un episodio histórico narrado en la Biblia, aunque tenga también parte de leyenda. Al margen de eso, el día de los Inocentes ya es popularmente conocido por ser la ocasión ideal para realizar bromas de toda índole. Algunas pueden rozar hasta la categoría de ‘putada’, más que broma. Pero esto, dentro de un ambiente personal, con seres queridos y amigos, es solo una ocasión más para sacar una sonrisa o reírse un rato. Hasta ahí, todo bien.

El problema es otro, es muy distinto. Por ir al meollo de la cuestión, es el Periodismo. Resulta complicado pensar un sector profesional, y hay que recalcar lo de profesional, en el que se contemplen bromas con su producto o servicio durante este día. Nadie se imagina ir al médico y que, por ser el día de los Santos Inocentes, este te dé una medicación distinta a la que necesites o te corte un dedo, directamente, mientras te canta eso de “inocente, inocente”. Eso sí, después te felicita el día y te pone el dedo cortado para regalo.

Dejando esta metáfora cuanto menos exagerada, regresemos al Periodismo. En España, porque no caben valoraciones de otros países en esta reflexión, los medios de comunicación aprovechan este día para dar rienda suelta a su imaginación y publicar cantidad de informaciones falsas, incorrectas pero, ante todo, chistosas; o eso dicen. Las hay de todo tipo. Desde la información básica en una red social como puede ser Twitter, que maneja tal cantidad de datos y contenidos, hasta noticias perfectamente redactadas, ilustradas y situadas en las portadas de medios digitales o periódicos impresos. Noticias falsas. Mentiras. Mentiras. Mentiras. Hasta tres veces, y todas las que hagan falta. Medios de comunicación que aprovechan el día para publicar informaciones falsas.

Te miento y te felicito

Y dicho esto, hay que recordar en qué se basa el Periodismo. Y ante todo, se basa en la verdad. Te la puedes jugar con una exclusiva, pero buscas la verdad, no te la inventas. Encontrar la bochornosa excusa de que es el día de los inocentes y hoy todo vale, es verdaderamente vergonzoso para una profesión que debería mantener su seriedad todos y cada uno de los días del año, sin importar que sea 28 de diciembre, el cumpleaños del editor o el santo del de recursos humanos.

Informaciones que se publican este gran día de las bromas que, aunque suelan ir acompañadas de un “inocente, inocente, feliz día”, desinforman y no son más que un puñetazo a la profesión. Informaciones que, periodísticamente, no tienen ningún valor. Informaciones que también dan lugar a malentendidos, a pérdida de credibilidad, y en el caso propio, a verdadera vergüenza con los profesionales que las defienden. Porque se puede hacer una broma o felicitar un día sin publicar una mentira, porque si sucede algo verdaderamente importante y veraz el 28 de diciembre, el año que viene no te van a leer porque ya vendiste la moto antes de tenerla.

Esta reflexión es muy básica. El Periodismo siempre debe ser Periodismo. Igual que la medicina siempre debe ser medicina o la alfarería siempre debe ser alfarería. En el ámbito profesional no caben bromas que valgan, hay que ser profesional. Y la costumbre de publicar lo primero que se pasa por la cabeza el 28 de diciembre, porque todo vale, solo servirá para seguirse dando cabezazos contra una pared. No amigos, no todo vale. El rigor, la verdad y la profesionalidad están por delante de todas las fiestas chistosas que existan.

César Aldecoa Rodríguez
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Poniendo la nota deportiva en CREA Radio. Y alguna echada en Tierra de Fútbol, claro.
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