Una mujer ejerce su derecho depositando un voto en unas elecciones autonómicas y municipales. (www.flickr.com).

El 20 de diciembre de 2015 todos los españoles volverán a votar para elegir el próximo ciclo político de cuatro años. Esto supone que se ha dado el pistoletazo de salida a la campaña electoral, esos quince días frenéticos de actividad que estipula la normativa española, aunque ya se hayan apreciado movimientos previos en días anteriores.

Esta etapa se caracteriza, además de por los consecutivos paseos de políticos por todo el territorio español, por la publicación de innumerables publicaciones relacionadas con la actualidad política. No obstante, en ocasiones la prensa, la radio o la televisión emplean terminologías electorales que no siempre conocemos y que nos hacen perder el interés por lo que estamos leyendo al no poder entender a qué se refieren.

La falta de tiempo en los medios audiovisuales o la limitación del espacio en el caso de la prensa escrita suelen propiciar que se utilicen estos conceptos sin explicarlos demasiado. En este sentido, los medios digitales tienen ventaja. Por ello, antes de que comience este periodo electoral, vamos a ver unos términos imprescindibles para poder seguir la actualidad de la información política.

Los apellidos del voto

El protagonista de cualquier proceso electoral debería ser el electorado, es decir, la suma de los individuos que ejercen el voto. Es el voto el que recibe un montón de coletillas que alteran por completo su significado y sentido. Por ejemplo, previo a los comicios (elecciones) suelen circular por Internet los diferentes resultados que se pueden obtener según varíe la participación del electorado. Así, se trata de explicar lo que supone la abstención, el voto nulo y el voto en blanco.

Los propios medios de comunicación confunden a menudo la diferencia entre el voto en blanco y el voto nulo. Los votos en blanco son aquellos votos que son válidos (se computan en el recuento final afectando a los porcentajes que corresponden a cada partido) pero que no portan papeleta y, por tanto, no se refieren a ningún partido. Los votos nulos corresponden a papeletas alteradas o no oficiales que, en términos coloquiales, no aportan nada al juego del reparto de porcentajes. Sin duda estos últimos son los más sonados tras las elecciones con ejemplos como sobres que portan chorizo, insultos o cualquier otro tipo de chanza.

El voto útil también aparece en varios análisis electorales. Por ejemplo, siempre se ha relacionado como voto útil al voto del electorado situado a la izquierda del PSOE que cede su voto a éste para hacer frente al Partido Popular. Es decir, es un voto que se basa en sumarse a una mayoría que se estima ganadora en lugar de sustentarlo en los principios o valores de uno mismo porque “hay pocos como yo”. Otro término relacionado sería el voto de castigo, que consiste en votar a otro partido diferente del votado anteriormente para sancionar al primero. Éste era más fácil de explicar, ya que en España siempre ha estado relacionado con el bipartidismo del que tanto se habla.

Una urna electoral durante las pasadas elecciones al Parlamento de Andalucía en Moltalbán de Córdoba. (www.ca.wikipedia.org).

En sintonía con los anteriores, se habla de voto volátil o blando cuando se habla de esa parte del electorado que varía su voto de unas elecciones a otras, que no es fiel a un partido. Por contra, en ocasiones se menciona en informaciones el término voto ciego, referido a aquellos votantes que votan al mismo partido comicios tras comicios. Es lo que se entiende por voto fiel o ‘fidelizado’ que alguna vez también se denomina voto duro en alguna publicación de El País (aunque es una terminología más común en Latinoamérica).

Cuando leemos en algún análisis posterior al escrutinio (recuento) de los votos que un partido no ha alcanzado la ‘barrera legal’, hace referencia a que dicho partido no ha superado el mínimo establecido, que es el 3% para cada una de las circunscripciones. Por circunscripciones, entendemos las divisiones territoriales del electorado que corresponden a las 50 provincias más Ceuta y Melilla, en unas elecciones generales.

Cómo interpretar una encuesta

Y es que muchas veces se fabrican expectativas desde los propios medios de comunicación que publican estimaciones de la opinión pública. Son comunes en estas fechas las publicaciones de las encuestas, sondeos y estudios que miden y tratan de anteceder los resultados de unas elecciones. En ocasiones, dos medios diferentes anuncian la victoria de candidatos opuestos basándose en una misma encuesta. ¿Cómo es posible?

Más allá de los intereses de cada medio de comunicación, esta arbitrariedad de los resultados en las encuestas se basa en qué conceptos se utilicen para elaborar las informaciones. Del mismo modo, es importante para cualquier interesado no solo ver los resultados sino también leer la letra pequeña de las encuestas porque no todas realizan las mismas preguntas o ‘cocinan’ los resultados de la misma forma. En este sentido, entran en juego conceptos como la intención directa de voto o la simpatía de voto.

Para estos casos es más fácil explicar qué es cada cosa según el tipo de pregunta que se haga. Por ejemplo, cuando se realiza una pregunta del estilo “si hubiera elecciones, ¿a quién votaría usted?“, la respuesta dada sería la intención directa de voto de esa persona. Cuando la pregunta está orientada a algo del estilo “¿con qué partido considera que se siente más identificado?”, hablamos de simpatía de voto. Aunque parezca la misma pregunta, en realidad, las respuestas pueden ser diferentes.

Evolución de la opinión pública en España desde 2011 recogida por Wikipedia. (commons.wikimedia.org/wiki/ElectionMonthlyAverageGraphSpain2015).

Y llega el término estrella del que seguro hemos oído hablar pero no comprendemos en su totalidad: la encuesta cocinada. Con la intención de aproximar los resultados de un sondeo al fiel reflejo de la opinión pública de los votantes, las encuestas son cocinadas mediante el cruce y la interpretación de las diferentes respuestas. Por ejemplo, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) publica sus resultados sumando la intención directa de voto con la simpatía de voto en un intento por aproximarse mejor a lo que va a pasar el día de las elecciones.

Muchos se cuestionan si las encuestas influyen o no en la opinión pública en los resultados electorales. De hecho, hay encuestas que preguntan si las encuestas influyen o no en unas elecciones. También se critica que las encuestas y sondeos, así como las empresas que las llevan a cabo, son en ocasiones partidistas y no reflejan la realidad de un país.

Los ‘tamaños’ de las provincias

En ocasiones, se miden los éxitos electorales por provincias y se valoran las mismas por el peso que tienen en unas elecciones. Así, en ocasiones se dividen las 52 circunscripciones en pequeñas, medianas y grandes. Las grandes se refieren a provincias como Madrid o Barcelona donde están en juego más de 30 diputados. Recientemente, las provincias medianas también son conocidas como las llaves de los terceros. Veremos por qué.

Recordemos que a cada provincia se le adjudican unos diputados en función de la población de la misma con un mínimo de dos diputados (salvo Ceuta y Melilla). Las pequeñas, 17 provincias, poseen entre uno y cinco diputados. En estas provincias es más difícil alcanzar diputados porque hacen falta más votos (un mayor porcentaje), por lo que los partidos tradicionales jugarían con ventaja, a priori.

Ahora, con los partidos que han surgido en los últimos años, como Ciudadanos y Podemos, las provincias medianas han cobrado especial importancia y aparecen en casi todas las informaciones. Se debe a que entran en juego más diputados que en las pequeñas, por lo que es más probable que los partidos minoritarios entren al juego político del tradicional bipartidismo. Las 19 provincias medianas suman 144 escaños del Congreso de los 350 que se reparten en unas elecciones generales.

Naturalmente, todo esto se trata muchas veces como ciencia y después se producen sorpresas como lo ocurrido en ciudades como Madrid o Barcelona, donde las municipales rompieron varios esquemas.

Sergio M. Fernández

Sergio M. Fernández

Periodismo por bandera. Actualidad, temas sociales y locales. Lo demás también se trata. Todo empieza con una idea, la nuestra es #CreaRadio.
Sergio M. Fernández