House of Cards es una de las series estrllas de Netflix. (House of Cards / Netflix).
House of Cards es una de las series estrllas de Netflix. (House of Cards / Netflix).

“Internet es el futuro”, “dentro de unos años todo lo haremos desde el ordenador”, “¿para qué voy a esperar una semana para ver una serie si puedo hacerlo cuando yo quiera en Internet?”. Estas afirmaciones seguro que a todos nos suenan y lo cierto es que la red de redes ya no es algo próximo, sino que Internet es el presente, puesto que podemos realizar casi cualquier gestión, como gestionar nuestras cuentas bancarias o escuchar Iniciativa CAOS, con nuestro ordenador e, incluso, con nuestro teléfono móvil.

Junto a estas frases se ha desarrollado uno de los ‘cuñadismos’ más típicos y tópicos: “Para qué voy a pagar por ir al cine si me puedo descargar el último estreno gratis y en casa”. En estas líneas no tenemos el más mínimo interés en entrar al debate sobre si es o no ético el descargar ilegalmente (o ‘paralegalmente’) contenidos multimedia o de si es preferible pagar por calidad o consumir gratis con los riesgos de que el audio estén en latino, los subtítulos desfasados con la imagen o se escuche comer palomitas al tipo que coló la cámara en el cine para grabar la película.

Lo que no podemos negar es que cada vez es más complicado consumir gratuitamente contenidos multimedia en Internet. Aunque sigan existiendo alternativas – que no vamos a poner aquí, ya que seguramente las conozcáis -, en los últimos meses nos hemos topado con la clausura de enlaces en Series.ly o el cierre de Rojadirecta (aunque del fútbol ya hablaremos en otro momento), los dos grandes gigantes en el consumo ‘paralegal’ de series, películas o deportes.

Orange is The New Black, otra de las joyas de la corona de Netflix. (Netflix).

Por otro lado, han ido apareciendo nuevas formas para consumir estos contenidos de forma legal y previo pago. La última, más grande y más sonora llegada ha sido o, mejor dicho, es Netflix, el David convertido en Goliat. Esta empresa estadounidense a comienzos del nuevo milenio propuso a Blockbuster convertirse en su extensión digital, pero esta rechazó la propuesta al no verla demasiado jugosa.

Ahora, todos conocemos el resultado: Blockbuster se ha hundido y Netflix es el nuevo referente audiovisual en línea en países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Alemania. En cambio, aquí hemos oído durante los últimos años que Netflix no quería venir a España por la piratería, afirmaciones normalmente dirigidas desde sectores cercanos a asociaciones de la defensa de los derechos de autor.

Netflix ya es algo palpable

El problema es que el futuros siempre acaba haciendo acto de presencia y, en este caso, ha acabado con todas este tipo de especulaciones, Netflix España ya es una realidad y las preguntas han pasado de cuestionarse si Netflix querrá hacer negocio en España, sí rotundo, a si va a conseguir hacerlo, el tiempo dirá. Por el momento parece que este David convertido en Goliat y con alma de Rey Midas no lo tiene sencillo, plataformas similares no han conseguido grandes éxitos en España. Los dos casos más representativos hasta la fecha son Nubeox, vinculada al grupo Atresmedia, y Wuaki.tv, inicialmente en su totalidad española y ahora vinculada a Rakuten, el Amazon japonés.

Esta segunda quizá haya sido la más exitosa de ambas con 1.850.000 aunque la llegada de Netflix parece que no les ha hecho mucha gracia, ya que les han dedicado estas cariñosas palabras en un comunicado oficial: “Netflix es una de las empresas pioneras en nuestra industria y han hecho un gran trabajo no solo en Estados Unidos sino también en su desarrollo internacional. Sin embargo, pensamos que Wuaki.tv continuará siendo el servicio líder en España por varios motivos…”.

En el caso de Nubeox el batacazo es superlativo, puesto que Atresmedia ha firmado un contrato con Netflix para ceder los derechos de sus contenidos de ficción, algo que, por ejemplo, no ha querido hacer Mediaset. Estos contenidos suponen el principal activo diferencial de Nubeox respecto a la competencia, lo que ahora cambiaría radicalmente con la irrupción del gigante norteamericano.

Aunque todavía la plataforma de Atresmedia sigue en funcionamiento habrá que ver durante cuánto tiempo lo hará y en qué condiciones. Eso sí, al margen de mejores o peores resultados de una u otra, en ambas prevalece un mismo problema: un catálogo demasiado limitado. Sobre todo en las películas o series que podemos considerar de primer nivel, como las candidatas a los premios Emmy en 2014.

Esta carencia, a priori, también se presenta en Netflix que en su versión española no podrá contar con grandes producciones como True Detective, Breaking Bad, Downton Abbey, Juego de Tronos, etc. Sin embargo, ha saltado la sorpresa al contar con producciones propias como House of Cards u Orange is the New Black, ya que lo esperado es que no pudiera contar con ellos, al pertenecer, hasta el momento, los derechos de explotación a Digital+, ahora Movistar+, con la entrada de Telefónica como principal accionista.

¿Cambiará Netflix el consumo mediático en España?

La experiencia internacional nos demuestra que Netflix ha conseguido convertirse en una figura dominante, pero la experiencia nacional nos responde que de momento ninguna alternativa ha sido especialmente exitosa. Las claves para alcanzar el éxito son, principalmente, dos. La primera de ellas es que tenga un precio atractivo. Este punto de momento lo cumple notablemente, puesto que la suscripción mensual va desde los 7,99 hasta los 11,99 euros. El segundo es que sea capaz de ofrecer un amplio catálogo – algo que de momento no acaba de conseguir – que vaya incorporando más títulos de éxito para ser capaces de seguir siendo un producto atractivo a largo plazo mantener a sus clientes y atraer a nuevos interesados.

Lo que sí parece claro es que Netflix plantea un gran desafío a la industria tradicional que tendrá que ver cómo le afecta y cómo compite ante la aparición de un servicio que ofrece una nueva forma de consumir contenidos, pudiendo ser visualizados al gusto del cliente, que tiene la posibilidad de verlos cuando quiera, en el dispositivo que quiera, sin tener que aguantar una gran cantidad de anuncios y de manera totalmente legal. Ahora habrá que ver si el consumidor español está dispuesto a pagar por un servicio por el que no está acostumbrado a pagar o a que lo paguen otros por él, los anunciantes.

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Álvaro García Ruiz
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Álvaro García Ruiz

En construcción. Tengo la suerte de hacer lo que más me gusta, con la gente que me gusta. Sé poco de mucho, pero me esfuerzo por aprender.
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