Manuel Valls
Manuel Valls se ha convertido en el objetivo de una polémica campaña. (CNNum / Flickr).

Dicen que la música amansa a las fieras pero en Francia ha puesto a las radios en pie de guerra. ¿El motivo? Una enmienda presentada el pasado 16 de septiembre por la comisión de asuntos culturales que busca promover una mayor variedad de música en las radios musicales.

Desde 1994, una ley obliga a las radios musicales a que, como mínimo, un 40 por ciento de su contenido emitido entre las 6:30 y las 22:30 horas (7:30 – 22:30 en fines de semana) debe ser música en francés. Esta medida buscaba así fomentar la música francófona y servir de altavoz para los grupos nacionales. Sin embargo desde hace años , según denuncia la comisión, “diez canciones pueden llegar a representar hasta el 75 por ciento de las emisiones francófonas de las emisoras”. Quién hace la ley hace la trampa: las radios cumplen las cuotas fijadas repitiendo las mismas canciones una y otra vez.  Los famosos TOP 10 se repiten una y otra vez, emitiendo sin parar las canciones favoritas de la audiencia.

La solución que propone la enmienda es la siguiente: en caso de que diez canciones representen más del 50 por ciento de las emisiones destinadas a la música francesa, estas canciones no contarían en el sistema de cuotas. Básicamente consiste en un arreglo a la ley que desmonte la estrategia que las radios han seguido los últimos años.

Las grandes emisoras protestan

La idea de que esta enmienda pueda llegar a convertirse en ley no ha hecho ninguna gracia a gran parte de las radios musicales francesas y han contraatacado: durante las últimas semanas han invitado a sus oyentes a llamar al gabinete del primer ministro Manuel Valls para dejarle el siguiente mensaje: “A la radio j’écoute ce que je veux” (En la radio escucho lo que quiero).

Las radios de los grupos RTL, NRJ y 140 emisoras independientes agrupadas en el sindicato SIRTI, que representan la mitad de la audiencia francesa, emiten durante todo el día cuñas en defensa de su derecho de libertad de expresión pues consideran que la enmienda lo pone en peligro. ¿Pero se trata de una cuestión de derechos o hay más razones detrás?

Para estas emisoras la nueva enmienda busca favorecer a la industria discográfica y puede alejar a los oyentes hacia otros servicios digitales como Spotify en el que podrán escuchar sus canciones favoritas una vez no las encuentren en la radio. También hay una causa estadística: cada vez más cantantes franceses se han pasado al inglés como idioma artístico lo que dificulta a las emisoras cumplir con las cuotas.

¿Pero es que nadie va a defender esta enmienda?

La asociación ‘Tous pour la musique’ que agrupa a artistas, productores y editores, se ha postulado a favor de la enmienda y dan algunas cifras: en 2014 el número de canciones francesas emitidas fue de un 24 por ciento más bajo que en 2007. Respecto al idioma, en 2014 hubo 67 discos franceses entre los 100 más vendidos y de ellos 64 mantenían su lengua materna.

¿Está realmente justificada la protesta de las radios? ¿Es una reacción exagerada? Estas son preguntas que tocan directamente los intereses de los implicados y cuyas respuestas llevan semanas generando debate en Francia. Y mientras unos y otros se ponen de acuerdo, el teléfono de Manuel Valls sigue sonando. Toca adivinar si su tono de llamada está en francés.

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Diego Alonso Martín
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Diego Alonso Martín

Periodista y seriéfilo interesado en las cifras económicas de la cultura. Mi maestro me enseñó "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes"
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