AUVASA es la empresa que monopoliza el transporte urbano en Valladolid. (María Gozalo / CREA).
AUVASA es la empresa que monopoliza el transporte urbano en Valladolid. (María Gozalo / CREA).

“¡No, no, no, no!”. El joven, sin previo aviso, echa a correr todo lo rápido que le dejan sus vaqueros ajustados pero cuando por fin llega a la parada, el autobús ya ha cruzado el semáforo y enfila el Paseo Zorrilla, dando a los rezagados matrícula y coraje. “¡Joder! Ahora a esperar cuarto de hora hasta que venga el siguiente y encima con lo lentos que son los de AUVASA… ¡No llego a la reunión ni queriendo! A ver cuándo me compro un maldito coche”.

El transporte público de Valladolid deja escenas como la descrita anteriormente en múltiples paradas de su recorrido y es que la eficiencia de los vehículos de AUVASA –empresa privada que gestiona este servicio en la capital- se halla en la actualidad, al parecer, de capa caída. En general, los usuarios habituales de autobús critican “la lentitud” de los autobuses de la compañía así como las frecuencias desproporcionadas de los mismos: “Muchas veces se tarda menos yendo a los sitios andando que en bus y eso no puede ser”, argumentan muchos de ellos. Arturo Barrul y Urbano Blanco, conductores de AUVASA y miembros del sindicato independiente mayoritario CTA (Candidatura de Trabajadores de AUVASA), se han desplazado hasta el estudio de CREA para compartir los entresijos de la empresa de transporte que todo ciudadano utiliza en Valladolid pero muy pocos conocen realmente.

Frecuencias demasiado largas y velocidad lenta; estas son las principales críticas de los ciudadanos hacia los autobuses de la compañía. (María Gozalo / CREA).
Frecuencias demasiado largas y velocidad lenta; estas son las principales críticas de los ciudadanos hacia los autobuses de la compañía. (María Gozalo / CREA).
¿Privado o público?

“Te voy a contar algo que muchos no saben. AUVASA –Autobuses Urbanos de Valladolid Sociedad Anónima- es una empresa privada, sí.” –explica Barrul y continúa- “Sin embargo, el capital social de la misma está suscrito en su totalidad por el Ayuntamiento de Valladolid; de hecho, el Consejo de Administración que designa es el que toma las decisiones más importantes dentro de la empresa”. En otras palabras, “los verdaderos propietarios de AUVASA son los ciudadanos” y dentro de ellos la máxima autoridad recae sobre la figura del gerente, nombrado única y exclusivamente por el gobierno local.

La estructura interna de AUVASA sigue el modelo piramidal propio de la mayoría de las empresas. En la cúspide estaría la figura del ya mencionado gerente –Fernando de la Cruz en la actualidad- y en la base los peones, conductores, inspectores y el servicio de limpieza. Esta jerarquía se hace particularmente visible en los salarios de los integrantes de la compañía, unas cifras que lidera, para seguir con la tónica habitual, De la Cruz –100.426€/año, uno de los sueldos más altos del Ayuntamiento- y generan un fuerte descontento en la empresa. Al “¡Joder, qué bien vivís los de AUVASA!” de hace diez años le ha sucedido un “Llevamos casi seis con el sueldo congelado” y este hecho repercute, inevitablemente, en la demanda de puestos de trabajo de la compañía: “Te voy a dar un dato que habla por sí solo. Cuando yo entré en AUVASA hace 12 años” –explica Blanco- “se presentaron 1369 solicitudes para 36 plazas. Este año solo 389″.

AUVASA funciona como una empresa privada aunque es propiedad del Ayuntamiento de Valladolid. (María Gozalo / CREA).
Problemas en el paraíso

Los días de oro de la que fuera en su día la “segunda mejor compañía de Europa”, dan, en la actualidad, la bienvenida al bronce. La situación interna en la que se halla inmersa la empresa de un tiempo a esta parte –y no solo en lo relativo a la congelación de salarios- ha venido generando un clima de malestar y tensión entre los trabajadores que alcanzó su máximo exponente en las huelgas y manifestaciones de 2012.

En ellas, los sindicatos denunciaban imposiciones por parte de AUVASA como la aplicación de sanciones desproporcionadas, el incremento de varias jornadas de trabajo, la discriminación en la carga del mismo, la supresión de la paga extraordinaria o la ausencia de tiempos de descuento con turnos de más de seis horas consecutivas, entre otras. “Con esas reivindicaciones ganamos muchas cosas, sí, pero para mí dos de las más importantes fueron el apoyo ciudadano y el respeto” –recuerda Urbano- “Antes de las huelgas, a nosotros, que estamos en el Comité de Empresa, nos trataban a batacazos. Ahora no”.

Sin embargo, aunque fueron muchos los frutos que se recogieron de las manifestaciones y los paros parciales, ese clima de malestar y tensión se ha mantenido hasta nuestros días por múltiples motivos. “AUVASA es deficitaria por definición. ¿Por qué? Pues porque presta un servicio público y todos los servicios públicos lo son”, afirma el secretario de CTA. Al parecer, el presupuesto destinado en Valladolid al transporte urbano lleva tiempo sin registrar modificaciones sustanciales y los “beneficio cero” se suceden año tras año. La historia es la de siempre, al caer la “ficha económica” al resto no les queda opción: sin dinero no se puede invertir en innovación; sin innovación la empresa se queda obsoleta y si la empresa se queda obsoleta el servicio que ofrecerá será, inevitablemente, de peor calidad: “Uno de los problemas más importantes que tiene AUVASA es que está anclada en el tiempo: tenemos las mismas líneas que hace 15 años, los mismos vehículos, etc. Nuestra empresa debe invertir cuanto antes en nuevas tecnologías y apostar por el uso de las redes sociales como medio para ofrecer mayor y mejor información al usuario”, asegura Barrul.

Sin embargo, el epicentro del malestar que caldea los ánimos de los trabajadores de AUVASA no se halla en la falta de modernización de la empresa sino en el reparto equitativo de la carga de trabajo. El ‘músculo’ de AUVASA –los conductores- descansa de media 11 fines de semana al año y trabaja fechas tan señaladas como Nochevieja o Navidad, un hecho que repercute negativamente tanto en el ámbito social como en el familiar de los trabajadores: “Te cuento mi caso: yo trabajo algo más de 30 domingos al año –en total son 52, ojo- y alrededor de 35 sábados. Este horario también lo tienen unos 250 conductores de los 350 que somos” –explica Urbano y continúa- “¿Por qué tenemos que hacer tantas horas? Pues porque esos 100 restantes no las hacen –es decir, no trabajan los fines de semana-“. Según el secretario de CTA este es un problema que la empresa “no quiere solucionar porque le conviene”: “Divide a la masa social y vencerás. Si AUVASA divide a los trabajadores con condiciones que a unos les benefician y a otros nos perjudican jamás vamos a rebelarnos en bloque contra ella”.

El reparto equitativo de la carga del trabajo es la principal causa del malestar que existe entre los conductores de la compañía. (María Gozalo / CREA).
El reparto equitativo de la carga del trabajo es la principal causa del malestar existente entre los conductores. (María Gozalo / CREA).
De cara al futuro

A pesar de las innumerables dificultades a las que tiene que hacer frente la empresa, los miembros de CTA defienden que el servicio que presta AUVASA es, actualmente, “uno de los mejores de España” aunque reconocen que un “adaptarse a los nuevos tiempos o morir” es necesario y que el camino hacia la mejora y el perfeccionamiento es, a día de hoy, de largo recorrido para la compañía: “Según un estudio de la consultoría logística Prointec, la velocidad media de nuestros autobuses es de 12 km/h –más lenta que la de otras ciudades- y las líneas no están nada bien organizadas. Nosotros somos conscientes de ello y sabemos que repercute negativamente en el usuario, por eso estamos a favor de iniciativas como el carril bus o la creación de un centro urbano libre parcial o totalmente de coches”, declara Barrul.

Directamente relacionado con la lentitud en el servicio se hallan la frecuencia de los vehículos y el excesivo número de paradas que constituyen determinadas líneas: “Hay que estudiar la supresión de paradas concretas aunque eso cause malestar entre los ciudadanos. No puede ser que entre una y otra haya menos de 100 metros porque eso resta calidad al servicio que prestamos” –asegura Blanco y continúa- “En cuanto al tema de las frecuencias, nosotros somos los primeros que queremos volver a implantar el sistema antiguo en el que cada 6-7 minutos venían buses –no cada 10-15 min.- y nadie corría la maratón para cogerlos”.

El cambio político que vivió Valladolid en las elecciones del pasado 24 de mayo se ha hecho palpable en la relación que mantiene actualmente el Ayuntamiento con los sindicatos de AUVASA, quienes reconocen que con el nuevo gobierno “se puede hablar porque acepta reunirse contigo y te escucha –algo que no ocurrió ni una sola vez con la anterior formación-“. De ahí que la esperanza de los trabajadores de la empresa haya resurgido de sus cenizas y el plan de propuestas elaborado por los mismos –tales como ampliar el marco de tarifas del usuario o implantar máquinas para comprar los billetes en las propias marquesinas- haya cobrado de nuevo fuerza y sentido. “Ahora bien, presentar reformas y propuestas está fenomenal pero lo que hay que hacer desde ya es educar al ciudadano en el uso del transporte público para que se dé cuenta de que el coche no es tan rentable en Valladolid como parece. Solo así las soluciones de mejora que proponemos servirán realmente para algo”, afirma Blanco.

Con el nuevo gobierno Valladolid puede evolucionar hacia otro modelo de ciudad en el que el coche no sea el vehículo estrella. (María Gozalo / CREA).
Valladolid va camino de evolucionar hacia un modelo de ciudad en el que el coche no sea el vehículo estrella. (María Gozalo / CREA).

“¡Oh, vaya!” El joven de pantalones vaqueros ajustados mantiene su paso tranquilo y cuando llega a la parada el autobús ya ha cruzado el semáforo y enfila el Paseo Zorrilla. “Bueno, el siguiente viene en 5 minutos, el tiempo justo para fumarme un pitillo y relajarme un poco antes de la reunión”. Saca de su cajetilla Camel un cigarro y da la primera calada. “No entiendo la prisa que le entra a la gente por comprarse un coche. ¿Coches? ¿Quién demonios necesita coche en esta ciudad?”.

 

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"Las aguas en calma no hacen buenos marineros", por eso, más que nunca, Periodismo. Chin-chín por los valientes y los nuevos Kapuściński.
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