Escenificación del fenómeno en el Centro Astronómico de Tiedra. (Beatriz Carbajo / CREA).
Escenificación del fenómeno en el Centro Astronómico de Tiedra. (Beatriz Carbajo / CREA).

La luna se ha puesto roja; así, como lo oyen. Le hemos sacado los colores entre todos. Anoche ya parecía más tranquila –al menos había recuperado su color habitual- pero la madrugada del lunes 28 era un auténtico tomate –fíjense que hasta se tapó para que dejáramos de verla-. Por otra parte, si lo piensan, es normal. Imagínense millones de ojos observándoles a ustedes durante casi tres horas –y algunos por lo menos lo hacían desde muy lejos, pero ¿otros? Otros bien de cerca, con lentes de aumento y demás tecnología avanzada; de esa que le saca a una hasta las imperfecciones que no tiene-.

Los astrónomos, sin embargo, exponen otra teoría distinta sobre lo ocurrido. El fenómeno que se vivió el lunes de 3:07 a 5:23 am hora española, al parecer, no tiene nada que ver con situaciones embarazosas ni vergüenzas lunares –respiren tranquilos, nadie les va a señalar con el dedo por mirones-. Los expertos lo denominan eclipse total de superluna y, según dicen las buenas lenguas, quienes disfrutaron de él pueden considerarse afortunados porque hasta dentro de 18 años no se repetirá un espectáculo similar.

¿Super…moon?

¿En qué consiste exactamente un eclipse de superluna? ¿Por qué ese color rojizo tan llamativo? A continuación vamos a explicarles todo lo que necesitan saber sobre este fenómeno tan poco frecuente.

Comencemos por el principio: ¿por qué ha sido tan especial este eclipse de luna? Sencillamente porque han coincidido dos fenómenos astronómicos diferentes: el primero, que la Luna, en su órbita alrededor de la Tierra, se ha adentrado completamente en la zona de umbra (sombra) de nuestro planeta y, por lo tanto, se ha producido un eclipse total –la sombra de la Tierra ha cubierto por completo la superficie lunar-.

En segundo lugar, la Luna estaba en ese mismo momento en el punto más cercano a la Tierra –exactamente a 384.500 km- ya que su órbita es elíptica; este hecho se traduce en que, desde casi medio planeta terrestre, la luna se vio un 14% más grande de lo habitual y con un brillo mucho más intenso: una superluna.

Momento en el que los rayos de sol dejan de incidir directamente y la Luna comienza a verse rojiza (Beatriz Carbajo / CREA Info).
Momento en el que los rayos de sol dejan de incidir directamente y la Luna comienza a verse rojiza. (Beatriz Carbajo / CREA).

Pero probablemente lo que más les haya sorprendido es el llamativo color rojizo de nuestro astro al que muchos se han referido como ‘Luna de sangre’. ¿Qué ha ocurrido exactamente? Si la Luna se adentra en la umbra de la Tierra… debería quedar completamente a oscuras, ¿no es cierto?

Cuando nuestro astro queda oculto del Sol tras la Tierra, los rayos del Sol no inciden directamente sobre su superficie –luz blanca- sino que se ilumina gracias a unos rayos más leves que previamente se han reflejado y dispersado en la atmósfera de la Tierra, permitiendo que la luz roja ilumine la Luna mientras que la luz azul se pierde en el espacio –se trata del mismo efecto que provoca que en las puestas de Sol aparezcan tonos rojizos- .

Un lugar llamado Tiedra

En este pueblo vallisoletano situado en las inmediaciones de los Montes Torozos se encuentra una pequeña joya astronómica: el observatorio de Tiedra. El centro representa, en sí mismo, una apuesta clara por la divulgación científica en general y astronómica en particular. Sus instalaciones cuentan con dos potentes telescopios y un planetario en el que se muestra “de forma muy gráfica todo aquello que no se puede ver a través aparatos como, por ejemplo, el nacimiento de una estrella, los anillos de Saturno, el tema de los años luz, etc.”, explica el director técnico del centro, Jon Teus. La avanzada instrumentalización con que cuenta el observatorio y el trato personal y cercano que ofrecen sus trabajadores a todo curioso o experto en la materia que visita el centro, son su sello más característico.

No hay fenómeno astronómico que logre esquivar los telescopios tiedranos y el eclipse total de superluna del pasado lunes no fue una excepción. Gracias a la labor que realiza el observatorio, un grupo de 15 personas –entre las que se encontraban dos periodistas de este medio- pudo vivir el fenómeno de la ‘Luna de sangre’ en ‘primera línea de playa’. Teus, experto astrónomo, puso a disposición de los visitantes todo el material necesario e impartió una sesión teórica para que lo extraordinario del suceso no se escapara a la comprensión del común de los mortales. Telescopios, ropa de abrigo y mucho café; la superluna hizo el resto.

 Reportaje realizado por: Beatriz Carbajo y María Gozalo

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