Rompesuelas, el toro del Torneo de La Vega 2015 a su paso por el puente sobre el río Duero. (CREA Info).

Once de la mañana, lluvia y frío. No es otro día normal de septiembre. En cuestión de minutos un toro iba a ser alanceado hasta morir en el Torneo del Toro de la Vega en Tordesillas. “Va a ser el último” anunciaron, por cierto, desde el PSOE ayer mismo. Para unos es un arte, para otros una brutal tortura.

Llegar a la rotonda tras bajar por el puente que cruza el río Duero y decantarse por uno de los dos bandos es todo uno. Aunque no quieras. Todo el mundo se mira en busca de un detalle que te decante entre ser partidario del festejo o de la integridad del animal. Una disputa entre dos frentes. Los que adoran su fiesta y los que quieren enterrarla.

En tierra de nadie, los medios de comunicación intentan hacer su trabajo buscando una zona que permita recoger la mejor información sin correr riesgos. Existen antecedentes de torneos en los que los periodistas y fotógrafos se han visto envueltos en medio de disputas o han sido golpeados por las piedras que el año pasado se lanzaron los animalistas contra los partidarios del festejo. No se debe olvidar que son profesionales trabajando que no deben ser coartados con un “no les grabes que les das credibilidad” o con un “saca esto para que todos vean como son en realidad”. Unos piden respeto por el animal y otros por la fiesta popular, aunque tampoco se ve demasiado para los que trabajan informando.

Para muchos de estos profesionales de la comunicación es la primera vez que acuden al festejo de Tordesillas. Un fotógrafo llegado desde Málaga nos confiesa que sí que se siente “intimidado”, ya que no fue bien recibido mientras se acercaba a uno de los grupos a sacar unas instantáneas sobre lo que estaba pasando. Cuál sea ese grupo es lo de menos. Los más resabiados o valientes que se adentran en el campo durante la persecución del astado llevan atado un casco al cinturón por si se repiten los episodios de años anteriores.

Momentos de tensión pero sin grandes altercados

El cielo amenazador y la lluvia reticente apaciguaron los ánimos lo suficiente como para evitar las agresiones físicas entre los vecinos y partidarios del festejo y los antitaurinos que velaban por la seguridad del animal, ‘Rompesuelas’, el astado del Torneo de 2015. No obstante, la tensión sí que ha sido protagonista del evento en el que se han podido observar empujones, insultos y hasta una agresión con una cachaba a un reportero. Le golpeó una mano tirándole el micro al suelo. “Grabad a los toreros y dejad a los piojosos”, se escuchaba.

Lanza
Participantes del festejo de Tordesillas a caballo son aplaudidos y animados por un lado mientras reciben pitos y gritos del contrario. (CREA Info).

“Tordesillas, vergüenza nacional” y “Toro de la Vega, abolición” eran los cánticos que más repetían los activistas antitaurinos. ‘Rompesuelas’ salió de su escondite y encaminó “el corredor de la muerte” con los activistas en medio del recorrido. Obviamente ni sabían que el toro había salido. La estrategia cambió respecto al año pasado.

En el evento de 2014 los activistas tuvieron que ser desalojados del recorrido uno a uno por las fuerzas de la Guardia Civil y la Policía Nacional, lo que provocó un retraso la suelta del animal al campo. Este año, se dio el aviso de soltar el animal a la hora. Con o sin activistas dentro. La normativa de este tipo de festejos dicta que los mayores de edad metidos en el recinto o recorrido de un festejo taurino son responsables de su seguridad e integridad. Pues suelten al toro y que se salve el que pueda.

Los activistas estaban agrupados y apiñados en dos grupos con los brazos entrelazados. El primero en una isleta de la afamada rotonda tras cruzar el puente del río Duero. Literalmente, el morlaco pasó de ellos y continuó su camino hacia el pinar a escasos centímetros del grupo activista. Ya poco podían hacer por el animal. Por los llantos y las caras de terror de alguno de ellos, se habían llevado el susto de su vida o veían cómo el animal trotaba sin saberlo a su propia perdición.

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Activistas abrazados en una isleta momentos antes de la suelta de Rompesuelas. (CREA Info).

El segundo estaba a pie de campo. Este grupo era algo más reducido y su intención era achantar a los ‘lanceadores’ en un intento por evitar que se celebrara el evento. Una vez que ‘Rompesuelas’ encaró la entrada al campo, este grupo se disgregó presa del pánico ante una posible embestida del animal. Correr era su única oportunidad, ya que nadie les permitía resguardarse tras las protecciones de los laterales.

El festejo acaba pero no la disputa

A partir de aquí los cánticos en favor de la abolición del torneo se convirtieron en insultos hacia los presentes. “Asesinos, asesinos”, gritaban. Provocaciones de unos y provocaciones de otros. Los habitantes de Tordesillas, más allá de malas palabras y algún gesto obsceno no respondieron a las provocaciones. No hacía falta llegar a las manos, todo quedaba en ofender al contrario en busca de un conflicto físico que no llegaba, ya que nadie quería dar ese primer paso. Un poco de cordura al fin y al cabo.

Llama la atención que cuando unos pocos empezaron a insultarles y a pedirles que se marcharan (no con estas palabras), el cántico de los activistas cambió radicalmente. “Más respeto y menos insultar”, decían a la vez que portaban una enorme pancarta en la que se podía leer: “Paletos. Si queréis sangre, cortaros las venas”. La credibilidad estaba en duda. Tampoco es admirable la actitud de otros que negaron subir a los activistas a las protecciones. “Que corran, no les dejéis subir”, “Que les pille por valientes, ¿no querían toros en libertad?”.

Al final ‘Rompesuelas’ cayó abatido para el jolgorio de los que habían ido a celebrar una fiesta. Una fiesta que cada vez lo es menos. Unos pendientes de los otros y los otros pendientes de los unos. Un día marcado por el ambiente político que rodea a la muerte del animal. Un día en el que todos juegan a ser héroes. Héroes por matar a un toro a lanzazos. Héroes por evitar la muerte del animal. Con o sin festejo, el que pierde sigue siendo el animal.

Realizado por: Chencho Alonso y Sergio M. Fernández

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