Los jugadores del VRAC Quesos Entrepinares celebrando la victoria. / Fotografía: Ricardo García
Los jugadores del VRAC Quesos Entrepinares celebrando la victoria. (Ricardo García / CREA Radio).

De fondo, música celta. En la grada, aficionados locales y visitantes compartiendo grandes cantidades de cerveza. El campo de batalla, el césped de Pepe Rojo. Y sobre él, los contendientes. Un escenario inmejorable para disfrutar de la final de la División de Honor, que disputaron el VRAC Quesos Entrepinares y la UD Santboiana. Los reyes del rugby nacional contra los candidatos a arrebatarles el trono.

Una hora antes del comienzo del encuentro ya quedaban pocos asientos de sombra en las gradas, mientras que ambos quinces calentaban sobre el terreno de juego. En el ambiente se respiraba una mezcla de nervios y de impaciencia, disimulada por los gritos de “¡Vamos Quesos!” o los cánticos de “¡Yo soy de Santboi, de Santboi, de Santboi!”. Mientras los periodistas esperábamos la confirmación del quince visitante, el palco se llenaba de personalidades, incluido el aspirante a la alcaldía, Óscar Puente.

No fallaron las autoridades

El partido arrancaba con puntualidad a las 12:30 con el saque de la UD Santboiana. En ese instante, Pepe Rojo alcanzaba su clímax, y todos los aficionados aclamaban a los jugadores. En los primeros compases del partido dominaban los locales, que en el minuto tres ya percutían en la línea de 22 rival. 60 segundos después, Miejimolle ensayaba y la grada estallaba en una marea de camisetas y bufandas azules, viéndose más cerca del premio. Para la transformación pateaba el de siempre: Gareth Griffiths. Y como es habitual, Gaz no fallaba. Tres puntos más para el Quesos que ponía tierra de por medio en el electrónico con un 7-0 a favor sin haberse cumplido los cinco primeros minutos.

En la otra mitad del campo, la UD Santboiana no bajaba los brazos, mientras que sus aficionados no cesaban en sus cánticos; consiguieron arrinconar al Quesos en su línea de cinco. Sin embargo, la muralla pucelana no cedía, y cuando los aficionados tomaban aire, los locales ganaban metros. En ese momento, la banda sonora de la grada cambiaba, y eran los queseros los que alentaban a los suyos. Tras unos minutos con poca profundidad en el juego, el VRAC se acercó peligrosamente a la línea de 22 de los de Santboi, que tuvieron que endurecer su defensa. En el minuto 23 se pitó un golpe de castigo contra los catalanes, y tras las protestas de la afición visitante, todo el campo queda en silencio para no desconcentrar al pateador. Y fue de nuevo Griffiths quién anotó y sumó tres puntos en el marcador del Quesos. 10 minutos después, repitió su hazaña y la grada se volvió a corear su nombre viendo el 13-0 en el marcador.

Dominio local en el primer tiempo

En los últimos minutos de la primera mitad, Pablo Gil dio el susto cuando quedó tendido sobre el césped, pero se recuperó rápidamente. A partir de ese instante, y hasta el descanso, ambos equipos jugarían un ‘tuya-mía’ que no acabó en nada. Con el pitido de la árbitro, ambos conjuntos se encaminaron hacia los vestuarios con un 13-0 en el marcador. Durante el descanso, muchos aficionados comentaban lo ajustado del resultado dada la intensidad que estaba mostrando la Santboiana.

Con la reanudación del encuentro, el VRAC tomó la iniciativa y estuvo a punto de conseguir un ensayo, pero la Santboiana consiguió reaccionar a tiempo y forzó un golpe de castigo contra el conjunto quesero en el minuto 47. Ki Anufe fue el encargado de tirar a palos, consiguiendo los primeros tres puntos para los catalanes. Estrenado el marcador, la afición visitante despertaba y continuaba jaleando, incansable, a su equipo. Minutos después, el propio Anufe fue penalizado, cediendo un golpe de castigo al Quesos. Una vez más, Gareth Griffiths presumía de precisión y anotó otros tres puntos, poniendo el 16-3 en el marcador. En la grada, las aficiones estaban descontroladas, sin saber cómo hacerse escuchar por encima del griterío de los rivales, con el único objetivo de darle ánimos a su conjunto.

Intensa batalla de aficiones

A partir del minuto 58 apareció otro protagonista en el campo, Daniel Snee, que levantó al público de sus asientos recuperando el oval y eludiendo tres placajes antes de caer, forzando la falta del conjunto catalán. En este momento, los gritos de la grada visitante empezaban a centrarse en protestar las decisiones arbitrales. Se sucedieron unos momentos de dominio quesero, tan necesarios para amarrar el resultado. En el minuto 65, los locales obtuvieron su premio, en las botas de ‘Gaz’, que anotó un golpe de castigo y puso el 19-3 en el electrónico.

En el tramo final del encuentro, la Santboiana comenzó a bajar el ritmo, estando muy poco acertados, salvo en ocasiones puntuales de ensayo, muy bien intervenidas por la zaga quesera. Fue en el último minuto cuando la UD Santboiana consiguió su primer ensayo después de que Kalo Gavidi viera la tarjeta amarilla, colocando el definitivo 19-8 en el marcador. En estos últimos instantes se ensució la imagen del encuentro, cuando jugadores de los dos equipos se enzarzaron en una tangana. Gorosito, recién entrado al acampo, a punto estuvo de ser agredido por un rival, pero afortunadamente todo quedo ahí.

Durante la última jugada, la afición pucelana ya cantaba “¡Campeones, campeones!”, y tras el pitido final, saltó al campo para celebrar con sus jugadores en cuarto título de liga consecutivo. El VRAC, justo vencedor del encuentro, a pesar de que la Santboiana se lo puso muy difícil en algunos tramos. El conjunto vallisoletano se acomoda aún más en lo más alto, cuando solo queda disfrutar con los aficionados de la fiesta del rugby.

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