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El Niño de la Hipoteca, junto al Kanka durante un concierto. (Marta Velasco / CREA Radio).

Hace un par de semanas, hablando de música con unos amigos, se lanzó el siguiente reto: nombrar un grupo español actual que sea tan grande como lo fueron Extremoduro o Sabina en sus buenos tiempos. Nadie pudo. No porque los grupos actuales sean mejores o peores que antes (para gustos colores), sino porque ha cambiado la tendencia musical.

De primeras, nos encontramos con una globalización mucho mayor y hay que comprender que si ahora U2 saca un nuevo tema o decide ponerse a tocar en el metro, nos enteramos mucho antes que hace años. Por lo tanto, las novedades extranjeras (mejores o peores) están al mismo o a mayor alcance que las nacionales. Por otro lado, tenemos que destacar el modo de triunfar de los 80 y la manera de hacerlo en la actualidad. Los ya citados Sabina y Extremoduro estuvieron en el lugar exacto, en el momento exacto, para que a un productor le llamara la atención su música y sus temas se escuchasen.

Actualmente, las plataformas de financiación en Internet, redes sociales, Youtube y aplicaciones de música online hacen que los músicos tengan que buscarse la vida de otra manera. De aquí nacen famosos youtubers como El Niño de la Hipoteca o grupos independientes como Izal, que ha conseguido triunfar financiándose a través de donaciones particulares.

Esto lo podemos trasladar a la política ya que, en los últimos años, la sociedad española se está cuestionando la bondad de nuestro sistema parlamentario y de lo que los líderes de Podemos llaman, con más asco del que deberían, ‘El Régimen del 78’. Lo primero que hemos de tener en cuenta es que para lograr el sistema político actual se pusieron de acuerdo líderes comunistas como Santiago Carrillo con un antiguo ministro franquista, Manuel Fraga. Esto fue algo revolucionario que dio lugar a una Constitución inclusiva y de cabida nacional.

Ahora bien, como en el panorama musical, las situaciones cambian y debemos avanzar al unísono. La educación ha de cambiar, la sanidad tiene que lavarse la cara y, para muchos, el sistema electoral debería transformarse para acercarnos más al sistema francés. Lo que pasa es que parece que todo esto se propone cuando estás en la oposición (como es el caso de Pedro Sánchez) o cuando ves que se te acaba el chollo del bipartidismo (como le pasa a José Antonito Monago en Extremadura).

Lo que los españoles queremos es ver cómo se sientan en la misma mesa Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Alberto Garzón, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Artur Mas y algún que otro dirigente más para decidir en favor de los españoles y no de sus propias ideologías. Porque es cierto que no estaremos de acuerdo con todos ellos, y en algunos casos con ninguno, pero con todas esas personas se representa el pensamiento de la mayoría de los españoles y esto solo puede desembocar en algo tan bueno (a la par que polémico) como fue la Constitución de 1978.

De esta manera, se lograría una ley de educación que no cambiase cada 4 u 8 años, la sanidad daría mucha más cabida a enjabonarse y la ley electoral estaría formulada a gusto de la mayoría de ciudadanos. De momento esto no se va a dar hasta que no se celebren las elecciones generales, pero no perdamos la esperanza de que se produzca entonces porque, gane quien gane, el match goal no lo podrá marcar solo uno y algo habrá que hacer.

Alejandro Martín Goizueta
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Alejandro Martín Goizueta

Ingeniero en proceso y músico. Preocupado por la polifacética crisis que vivimos. Soñador imperturbable y seguidor de acordes diferenciados.
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