El ministro Montoro se ha convertido en el enemigo número 1 de la música. (La Moncloa Gobierno de España / Wikimedia Commons).
El ministro Montoro se ha convertido en el enemigo número 1 de la música. (La Moncloa Gobierno de España / Wikimedia Commons).

El pasado lunes 20 de mayo nos atropelló en las redes un fenómeno denominado un día sin música, en el que muchos artistas españoles se taparon la boca con esparadrapo en señal de protesta por la horripilante tasa de IVA que la cultura tiene que soportar en nuestro país.

Por la mañana, escuchando Más de uno en Onda Cero, comentando este fenómeno, uno de los tertulianos acertó en un blanco curioso: “¡Por el IVA nos podemos quejar todos!, los comerciantes venden menos, se viaja menos y se produce menos”. Toda la razón. Un impuesto del 21 % lo que hace es dañar el mercado, y no solo perjudica a la oferta, sino también a la demanda, que buscará una forma de consumir menos.

En la música (como en las demás artes) la forma de evitar este elevado impuesto es la piratería, que está a lo orden del día, porque ahora parece que quien pague por escuchar música es imbécil. “¡Es que es muy cara!”, dicen algunos. No lo es. En iTunes podemos descargar una canción por 1 euro, y esta canción ha supuesto el trabajo de composición, el pago del estudio de grabación y su posterior distribución.

Impuestos e innovación

En cualquier campaña te venderán una chapa por el mismo precio que una canción, siendo el coste de material (sin contar la inversión, como tampoco la he contado en el tema musical) de unos 20 céntimos por una chapa, lo que supone un beneficio del 500%. Puede que estos datos sean un poco populistas, pero son verídicos. Aseguremos que un artista español no gana un 500% de lo que le ha costado grabar una canción (quitando los más conocidos y consagrados).

Los políticos dicen que los emprendedores tienen que innovar, elaborar productos buenos, bonitos y baratos, y todo esto sin financiación. ¡Sin financiación! Los bancos reciben dinero del Banco Central Europeo con un interés (el Euribor) de alrededor del 0,17%, y no son capaces de prestar dinero para la activación económica a un 3% (por ejemplo). Es mucho más cómodo invertir en deuda española, que no tiene riesgo, la pagan mucho mejor, y encima al PP le viene bien para maquillar los datos macroeconómicos.

Una de las anécdotas más curiosas del lunes fue la fotografía de Ana Torroja con la cara tapada en favor de la música y de la bajada de impuestos. Pues bien, la famosa exvocalista de Mecano ha sido condenada por evasión de impuestos el año pasado. Si no es esto hipocresía, yo no sé lo que es.

Quejarse es bueno, pero hay que hacerlo con razón. También muchos empresarios se quejan de los impuestos que tienen que soportar sus productos, pero la gran mayoría tributa en Suiza. Aquí no paga impuestos nadie. La semana pasada leí una frase de Daniel Lacalle, quien decía que “la sanidad pública no es gratuita, la pagamos por adelantado en impuestos”. Pues como la sanidad, todos los servicios públicos, pagados cada día, cada mes y cada año por los españoles, sea de la forma que sea (IVA, IRPF, IBI, ITV, etc). El problema viene cuando no se pagan. Tenemos muchísimos deudores, desde el pintor que no te cobra el IVA porque sale más caro hasta el gran empresario que evade millones de euros al año que tendrían que haber llegado a la hucha de las pensiones.

“¡Es que son muy altos!” Ahí démonos la razón. Pero no serían tan altos si todo el mundo pagase. Según Expansion se escapan 253.000 millones de euros a los ojos de Hacienda. Esto supone más de un 25 % del PIB español. Esto es una barbaridad. Esto es insostenible. Quejémonos de lo alto que está el IVA en muchos ámbitos, de la cantidad ingente de dinero que hay que pagar de IRPF y de que Hacienda nos huela el miedo. Pero paguemos. Cuando todo el mundo pague sus impuestos religiosamente, éstos bajarán.

En época de campaña electoral, todos los partidos prometen cambios en la forma de pago de los impuestos para intentar dar con la clave del alivio de este ‘achuche’. Pues bien, el gran acierto será la persecución absoluta y sin excepciones del impago al fisco, pero hasta que esto pase, seamos responsables y disfrutemos de la sanidad pública y de la limpieza de nuestra ciudad sabiendo que hemos contribuido a su funcionamiento.

Alejandro Martín Goizueta
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Alejandro Martín Goizueta

Ingeniero en proceso y músico. Preocupado por la polifacética crisis que vivimos. Soñador imperturbable y seguidor de acordes diferenciados.
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