Carralero controla el esférico ante la presión de un futbolista del Somozas. (Jesús J. Matías / Diario de Burgos).
Carralero controla el esférico ante la presión de un futbolista del Somozas. (Jesús J. Matías / Diario de Burgos).

La vida de Fernando Carralero García (San Fernando –Cádiz–, 1986) ha pasado volando frente al espejo que supone para él la pelota de fútbol. Formado en las categorías inferiores del Real Betis Balompié, este gaditano de 28 años cumple en la actualidad su tercera temporada consecutiva en el Burgos CF, después de que recalara en el conjunto castellano para la campaña 2012/2013, con los blanquinegros en Tercera División. Tras la conclusión de aquella temporada, en la que el interior zurdo firmó nada más y nada menos que 25 goles, el cuadro de la ribera del Arlanzón retornó a la Segunda División B impulsado por este futbolista de sonrisa traviesa y pie izquierdo de algodón que el pasado martes tuvo el detalle de driblar una entrevista para Tierra de Fútbol.

Pregunta. Un gol suyo otorgó al Burgos tres puntos muy importantes en Luanco… ¿Cómo se va uno a casa después de dar la victoria a su equipo?

Respuesta. Fue una victoria bastante importante que nos da un plus de optimismo y nos permite afrontar los próximos partidos sin tanta ansiedad. Sumar tres puntos a estas alturas del año, teniendo en cuenta cómo está la clasificación y de cara a salvar la categoría, es vital.

P. El partido era una final… Había que ganar, y se ganó.

R. Está claro. De aquí a final de temporada, y exceptuando el choque frente al Real Murcia, nos hemos puesto como objetivo ir final a final. Ya hemos pasado dos, y hemos sacado adelante las dos. La primera frente a un rival directo como el Celta B y la segunda ante el Marino de Luanco, que a pesar de ir colista no salió a pasearse; el campo estaba bastante lento, el balón pegaba unos botes muy raros y eso nos impidió practicar nuestro fútbol. Sabíamos que no sería un partido fácil, y no lo fue.

P. Con el calendario que les queda, ¿la salvación pasa por El Plantío?

R. Creo que sí. Tenemos que hacernos fuertes en casa y tratar de dar algún susto fuera. Si antes dependíamos de nosotros mismos, ahora todavía más.

P. Inmersos en el último aliento de la temporada, las sensaciones con las que llega cada equipo se antojan fundamentales. ¿Cómo ve al resto de rivales directos en la batalla por la salvación?

R. Personalmente, me sorprende de manera cuantiosa la situación en la que se ha metido el Real Avilés. Por otro lado, está el Zamora, o incluso el Langreo, escuadras capaces de firmar una buena primera vuelta que se han desinflado en la segunda. Resulta muy complicado hacer cualquier pronóstico, la igualdad es infinita.

P. ¿Qué pasó antes y después del minuto 75 en Miramar? ¿Por qué dos Burgos tan diferentes?

R. Yo no vi a dos Burgos tan diferentes. Fue un partido difícil, fuera de casa, en el que el rival aun no jugándose apenas nada, compitió dignamente. Además, tuvimos dos o tres opciones de hacer gol y si, por ejemplo, entra la mía al poco de comenzar, el partido cambia muchísimo. Después el encuentro tornó un poco en aburrido, el campo estaba sequísimo y el rival también empuja. Nos topamos con un gran gol en contra pero no bajamos los brazos, los cambios que hizo el míster funcionaron y fuimos capaces de darle la vuelta.

P. En Luanco las circunstancias fueron otras, pero es cierto que en muchos momentos de la temporada se ha visto a un Burgos capaz de lo mejor -tutear a Murcia, Oviedo y Logroñés- y de lo peor -dejarse puntos en casa ante rivales, a priori, más asequibles-. ¿Demuestra esto la gran igualdad que existe en el Grupo I?

R. Sí. Y demuestra algo más: la poca regularidad que hemos dibujado durante todo el campeonato. No está siendo una temporada brillante por nuestra parte; no vamos a ser falsos en ese sentido. Se esperaba mucho más del Burgos este año y, por circunstancias, las cosas no han terminado de salir. Sin embargo creo que, en este momento, no debemos sacar conclusiones. Cuando todo acabe, haremos autocrítica. Lo primordial ahora es sumar puntos y pensar en el Lealtad.

P. En estas dos últimas semanas hemos podido ver a un Burgos más preciso y efectivo. Algo que cobra un carácter especial en una liga en la que si perdonas lo acabas pagando…

R. Desde luego. Nosotros hemos protagonizado partidos con una gran cantidad de ocasiones, y más de una no hemos sabido aprovecharla. En parte, es culpa mía, ya que este año estoy teniendo muy poca suerte de cara al gol. Pero el día que nos visitó la UD Logroñés fue un poco la muestra de ello, o incluso el choque frente al Real Oviedo, quien con dos ofensivas se llevó la victoria. El no obtener el premio esperado en algunos duelos nos ha pasado factura, sobre todo mentalmente.

P. Y, aunque a algunos les cueste reconocerlo, el aficionado del Burgos ha disfrutado este año de buenos partidos de los suyos…

R. Sí. Pero todos, y más en el fútbol, somos ‘resultadistas’. Cuando pierdes tantos partidos, el juego pasa a ser secundario. Hemos sacado empates y victorias de citas en las que no hemos jugado bien y, en caso contrario, ha habido tardes en las que uno no se explica cómo hemos podido perder.

P. ¿Qué diferencias más notables encuentra entre el Grupo I –en el que se encuentra– y el Grupo IV –el de su región, Andalucía–?

R. He competido en todos los grupos menos en el II. El grupo andaluz, muy azotado por el problema de los impagos, ha bajado levemente su nivel en los últimos tiempos. Muchos futbolistas se están viniendo al norte, buscando el cumplimiento de los contratos al día. Para mí, sin duda, el Grupo I es el mejor de nivel, campos, equipos, etc.

P. A título personal, es su tercera temporada en Burgos. Un ascenso, protagonismo en la categoría de bronce, buenos números, confianza de todos los entrenadores que le han dirigido… Contento, ¿no?

R. Este año ha sido un poco más duro. Uno es ambicioso y siempre quiere más, pero en líneas generales, sí, continúo sintiéndome muy a gusto. No es fácil conectar tanto con un club como yo lo he hecho con este y mientras me valoren como yo creo que me tienen que valorar, mi primera opción siempre será el Burgos.

P. Hasta su fichaje en 2012, se había movido básicamente por el sur de la península. ¿Qué le ha llevado a encontrar la estabilidad en Burgos? El sol no, desde luego…

R. [Risas]. No queda otra que ser positivo. Cuando la gente me dice que Burgos es una ciudad fría, les respondo que se come increíblemente bien, y que sus habitantes no son tan serios como aparentan. Lo cierto es que fue una mezcla de madurez personal y futbolística. La primera se la debo, en mayor medida, a mi pareja. Tener una persona al lado que sepa calmarte cuando debes parar, motivarte si necesitas un impulso, etc., ayuda una barbaridad. A la segunda contribuyó notablemente Ramón Mª Calderé, a quien le debo que resucitara en mí el instinto de futbolista que poseía cuando era más joven. Una vez dejé el Almería B, me encontraba jugando en Tercera División con el Conil y me tomé el tren del Burgos como una segunda oportunidad para tirar hacia arriba.

P. ¿Qué ha cambiado en Fernando Carralero desde entonces?

R. Muchas cosas. Fundamentalmente, ahora llevo una vida mucho más ordenada.

Samuel Gil Quintana
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Nací en Burgos hace 21 años.
Creo en el corazón de las personas y, desde hace poco, en este proyecto.
Mi voz, tiene dueño: @Tierradfutbol.
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