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Se multiplican en España las protestas en contra del fracking. (Mara González/CREA Radio)

F-R-A-C-K-I-N-G. ¿Letras inconexas? ¿Palabra con sentido? Desmontemos falsas creencias: el fracking no es un tipo de baile similar al tuerking, ni un término económico propio de Wall Street; tampoco es el nombre de una aerolínea al estilo Vueling y mucho menos (ya lo sentimos) una página web con contenido erótico-sexual. Si pensaban que este artículo iba a tratar sobre alguna de estas cuatro cosas… ¡Error!

Para los curiosos: pasen y lean.

Qué será lo que tiene el negro

Que tiemble el precio del barril de petróleo porque ha entrado por la puerta grande del panorama energético un hueso duro de roer. Ladies and gentlemen, les presentamos al inconfundible y polémico ‘nuevo oro negro’: el gas pizarra. Este gas, del que Estados Unidos es el principal productor mundial, ha puesto en jaque a Arabia Saudí, país que, a raíz de la revolución que ha originado su competidor, no solo ha perdido la capacidad de fijar los precios del petróleo, sino que también se ha visto obligado a reducir los mismos a la mitad (de 100 a 50$/barril).

¿Recuerdan la palabra con la que comenzaba el artículo? Llegó la hora de descubrir su significado: el fracking (fractura hidráulica para los españoles) no es ni más ni menos que el nombre con el que se hace referencia a la técnica de extracción del famoso gas pizarra. En otras palabras, no fracking, no ‘party’.

¿Fra…qué?

Bienvenidos al meollo de la cuestión: ¿en qué consiste la famosa fractura hidráulica o fracking? Como dijo Jack el Destripador, “vamos por partes”. ¿’Fractura’ por qué? Sencillamente porque para liberar el gas que se encuentra en el interior de la roca pizarra a unos 4000 o 5000 metros de profundidad es necesario fracturarla. Como se puede observar en la imagen inferior, el fracking, a diferencia de las técnicas de extracción de gas tradicionales, realiza dos perforaciones distintas del subsuelo: una vertical y otra horizontal. La primera de ellas serviría para introducir una tubería hasta la ya mencionada capa de pizarra y la horizontal sería la que culminaría la tarea fracturando, como se ha explicado anteriormente, la roca que contiene el gas.

Representación gráfica de la extracción del gas convencional y el gas pizarra (Ingeniería Sin Fronteras)
Representación gráfica de la extracción del gas convencional y el gas pizarra. (Ingeniería Sin Fronteras)

¿Y el término ‘hidráulica’ a qué hace referencia? ¿Se fractura la capa de pizarra con agua? Si esta es su deducción está casi en lo cierto. El fracking bombea a presión miles de litros de agua con ese fin, sí, pero el agua no realiza todo el trabajo de extracción sin ayuda; junto a ella, una mezcla de arena y productos químicos descienden a través de la tubería hasta la roca de pizarra para posteriormente regresar a la superficie acompañados del gas. Et voilà!, nuevo oro negro a la vista.

SOS Subsuelo

“¿Así de sencillo?, ¿dónde está la trampa?”, se estarán preguntando. Una de ellas está en la contaminación, principal riesgo contra el que lucha la Cuenca Vasco-Cantábrica desde hace meses. ¿Contaminación? ¿Dónde? Si la ya mencionada mezcla de agua, arena y productos químicos regresara en su totalidad a la superficie, dicho fenómeno sería solo un mal sueño. Sin embargo, la realidad es otra: alrededor de un 20% de esa mezcla no abandona nunca el subsuelo, lo que implica una contaminación casi segura de las reservas de agua subterráneas conocidas como acuíferos. ¿Es la contaminación de acuíferos, tal y como denuncian los detractores del fracking, un riesgo importante en la Cuenca Vasco-Cantábrica? Para dar respuesta a esta pregunta, el equipo de Suma y Sigue ha contado con la ayuda de Pedro Feijoo, ingeniero industrial y voluntario en Ingeniería Sin Fronteras que conoce al dedillo toda esa zona y, en especial, el norte de Burgos.

SOS Tierra

‘Se nota, se siente el fracking está presente’. No solo el subsuelo es víctima directa de esta nueva técnica de extracción; también el suelo que pisamos. Las grandes cantidades de agua a presión que emplea el fracking para liberar el gas pizarra (15.000 m3, lo que equivale a dos campos de fútbol) pueden provocar pequeños terremotos de entre 1 y 3 grados en la escala de Richter. Este riesgo es especialmente importante en el sureste de la Península debido a que en esa zona la actividad sísmica se incrementa notablemente a causa de las numerosas fallas que se han ido formando con el paso del tiempo. Para comprender con más detalle la relación que existe entre el fracking y los seísmos, demos paso de nuevo a Feijoo.

¿Y la parte buena?

En ‘compensación’ por los múltiples riesgos que conlleva el fracking (además de los dos ya mencionados cabe resaltar el impacto paisajístico, la contaminación acústica y ambiental, la ‘burbuja fracking, etc.), los defensores del mismo aseguran que esta práctica trae consigo enormes beneficios económicos, sociales y medioambientales. La técnica milagro que ha impulsado considerablemente la economía estadounidense, al parecer, reduce el coste de su gran competidor, el gas natural, y potencia la independencia energética de países como Polonia o Estados Unidos. Sin embargo, y aquí llega la pregunta del millón, ¿se beneficiaría España de estas dos ventajas?, o, por el contrario y para seguir con la tónica habitual, ¿se encuentra nuestro país bastante lejos de conseguirlo?

BNK, la exploradora

Hace meses que España se ha convertido en el blanco de la empresa de fracking canadiense BNK Petroleum. Por el momento, esta empresa está luchando contra viento y marea para conseguir permisos de exploración en la Cuenca Vasco-Cantábrica, pero el rechazo hacia el fracking manifestado por asociaciones, partidos políticos y ONGs es tan fuerte que las negociaciones permanecen a día de hoy en stand by. El sentido común indica que esta situación de incertidumbre se mantendrá hasta las elecciones generales de 2015, puesto que ningún partido va a ensuciarse las manos a escasos meses de decidirse el futuro de España. Sin embargo, ¿qué ocurrirá una vez que los españoles hayamos votado?, ¿continuarán los de traje y corbata velando por sus propios intereses y se acabará implantando el fracking en la Península?

Fracking no

Para finalizar, el equipo de Suma y Sigue quiere poner a disposición del lector la reflexión que un miembro del voluntariado de la Universidad de Valladolid y profesor emérito de la misma, Martín Rodríguez Rojo, compartió con él sobre el fracking. Les aconsejamos que la escuchen porque merece muchísimo la pena; palabra.

María Gozalo Arenal
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"Las aguas en calma no hacen buenos marineros", por eso, más que nunca, Periodismo. Chin-chín por los valientes y los nuevos Kapuściński.
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