Las energías renovables son la alternativa al oligopolio eléctrico. (Pixabay).
Las energías renovables son la alternativa al oligopolio eléctrico. (Pixabay).
¿Qué pagamos en la factura?

La factura de electricidad en España es la tercera más cara de Europa. Sin embargo, el coste de producir electricidad está por debajo de la media europea. ¿Cómo es posible que exista tanta diferencia entre el coste real de producir electricidad y el precio final de su comercialización? Porque la factura es la suma del coste real de la electricidad y una serie de sobrecostes o tarifas que se cobran por diversos conceptos y que no siempre se explican al consumidor.

¿Qué incluyen esas tarifas? Además del coste de la producción de electricidad también pagamos por su distribución y transporte, por los extras que supone hacer llegar el suministro eléctrico a las islas y a Ceuta y Melilla desde la península o las primas para fomentar el desarrollo de las energías renovables. Hasta aquí parece más o menos razonable, sin embargo, en la factura se paga por otros dos conceptos: el déficit de tarifa y la moratoria nuclear.

¿Déficit de tarifa? ¿Qué es eso? Vayamos por partes. Definamos el concepto de déficit: puede ser la “cantidad que falta a los ingresos para que se equilibren con los gastos” o la “situación de la economía en la que los gastos superan a los ingresos”.

Es decir, el déficit de tarifa es una deuda. Pero, ¿una deuda de quién y a quién se le debe ese dinero? Una deuda de los consumidores con las empresas eléctricas. Aquí ya empiezan a enturbiarse las cosas, porque, ¿cómo van a deber los consumidores dinero a las eléctricas si le están pagando más dinero de lo que cuesta producir la electricidad?

Pues no. Los consumidores no pagamos el total del coste de producir la electricidad a través de la factura y, en vez de aumentar la tarifa en su momento, la administración pública decidió hipotecarse y prolongar esos pagos durante años. Pongamos un ejemplo y recapitulemos: a las energéticas les costaba 100€ producir la electricidad, pero como el gobierno no quiso –por motivos políticos y electorales- subir el precio de la factura, en vez de cobrar los 100€, cobraron 60€ a los consumidores, las empresas pidieron un préstamo de esos 40€ que les faltaban y actualmente el Estado debe esos 40€ más los intereses.

Eso es lo que pagamos con esta tarifa: los intereses creados por la deuda que generó el Estado al prolongar el pago del coste de la electricidad. Complicado, ¿verdad? Lo que está claro es que los consumidores están pagando la deuda que pidió el Estado para sufragar el coste de la electricidad.

La moratoria nuclear es una compensación para las empresas eléctricas. (Pixabay).
La moratoria nuclear es una compensación para las empresas eléctricas. (Pixabay).

Pero el déficit de tarifa no es lo único que pagamos. A esto hay que sumarle la moratoria nuclear. ¿Qué es? La suspensión temporal de las políticas de construcción y puesta en marcha de centrales nucleares. Es decir, se paraliza temporalmente el funcionamiento de nuevas instalaciones, pero no el cierre de instalaciones que ya estaban activas. Pero, ¿qué tiene que ver esto? ¿Por qué tenemos que pagar esta moratoria en nuestra factura?

Porque en el año 1983 el gobierno de Felipe González (PSOE) decidió incluir este parón nuclear en el Plan Energético Nacional (PEN) ya que se debía adecuar la construcción de nuevas plantas a una demanda que se había resentido tras la crisis del petróleo de los años 70. Llegaron a proyectarse hasta un total de 25 centrales nucleares, de las cuales solo llegaron a funcionar una decena.

En resumen, un rescate financiero por parte del gobierno, aunque las eléctricas lo califican de compensación por los proyectos parados. Que lo llamen como quieran, pero ha costado a los usuarios eléctricos 5.717,91 millones desde 1996, de los cuales, 1.334 millones corresponden a los intereses pagados por una deuda colocada entre los bancos.

En concreto, esta recarga en las facturas de los consumidores se estableció legalmente en la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional de 1994. La moratoria nuclear acabó en 1997 y desde entonces existe libertad para construir este tipo de centrales, sin embargo, las grandes inversiones que se requieren y el rechazo social parece persuadir a las grandes empresas energéticas.

El oligopolio eléctrico

¿Quiénes son esas empresas que se benefician tanto de la moratoria nuclear como del déficit de tarifa? El mercado eléctrico español está controlado casi en su totalidad por cinco multinacionales: Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa, EDP (filial de Energías de Portugal) y E.ON (filial de la empresa pública alemana). De los tres pilares del sector eléctrico, que son la producción, la distribución y la comercialización de la energía, estas cinco empresas controlan el 90% de la producción y más del 80% de la comercialización. ¿Libre competencia? ¿Existen alternativas a estas empresas y a sus tarifas o debemos resignarnos y pagar todos los sobrecostes que nos quieran incluir?

Las cooperativas de consumo de energías renovables luchan por independizarse del oligopolio eléctrico. (Pixabay).
Las cooperativas de consumo de energías renovables luchan por independizarse del oligopolio eléctrico. (Pixabay).
Las energías renovables como alternativa

Y llegamos a la mejor parte, porque incluso cuando todo parece tan opaco que es de un color oscuro casi negro, aparece un rayo de luz. Y nunca mejor dicho, pues las energías renovables como la solar son, en este caso, la alternativa y la solución si quieres independencia y transparencia en tu factura.

En el año 2011 se creó en Cataluña la primera cooperativa de consumo de energías renovables de España, Som Energia, que cuenta con alrededor de 19.000 socios y más de 23.500 contratos en poco más de cuatro años de vida. Pero, ¿qué es una cooperativa de consumo de energías renovables?

Aquí tenemos la explicación de Rodrigo Ruiz, ingeniero industrial y colaborador habitual tanto de Ecologistas en Acción como de Ingeniería Sin Fronteras.

La cooperativa de consumidores comercializa energía de origen renovable y se la administra a sus socios, consiguiendo así la independencia del oligopolio energético, fomentando las energías renovables y siendo transparentes.

Valores de los fundadores de la cooperativa EnergÉTICA. (Rodrigo Ruiz / EnergÉTICA).
Valores de los fundadores de la cooperativa EnergÉTICA. (Rodrigo Ruiz / EnergÉTICA).

EnergÉTICA ha nacido con estos objetivos, siguiendo el camino marcado por su predecesora, Som Energía. En este caso, la cooperativa se ha constituido oficialmente en Valladolid hace apenas dos meses, pero el proyecto llevaba gestándose un año. Rodrigo Ruiz forma parte del Consejo Rector y nos ha explicado el funcionamiento del proyecto que ha emprendido junto a otros 75 socios.

La colaboración es imprescindible, ya que su organización está basada en grupos de trabajo, como por ejemplo el de negociación, para contratar las energías de origen renovable que después comercializan, el de comercialización, encargado de los trámites administrativos para el suministro de energía a los socios, el grupo encargado de redactar el régimen interno de la cooperativa o el de comunicación.

Pero una de sus características más relevantes es la transparencia, ya que los socios son los administradores de su propia energía y, por lo tanto, son quienes deciden qué energía consumir, cuánto pagar por ella o qué hacer al final del año con los beneficios obtenidos.

Votación durante la asamblea constitutiva de EnergÉTICA. (Rodrigo Ruiz / EnergÉTICA).
Votación durante la asamblea constitutiva de EnergÉTICA. (Rodrigo Ruiz / EnergÉTICA).

Otra de las características que tienen en común estas iniciativas como Som Energía o EnergÉTICA es la comercialización en exclusiva de energías renovables. Sin embargo, existe un problema técnico en la distribución de la energía que impide diferenciar la procedencia de la misma. Es decir, tanto si la energía procede de una central nuclear como si lo hace de una hidroeléctrica o una solar, todo va a parar al mismo lugar y desde ahí se distribuye a las casas. La energía se mezcla.

Entonces, ¿cómo consiguen estas cooperativas comprar y consumir energía de origen renovable? Mediante los certificados verdes que, como bien nos explicó Rodrigo, aseguran a los consumidores que el dinero que ellos están pagando por la electricidad que consumen lo reciben este tipo de plantas energéticas. Consumen energía de todo tipo, pues es imposible discernir su procedencia, pero el dinero que pagan por esa energía va a parar única y exclusivamente a las plantas de energía renovable.

Desde CREA Radio nos sentimos orgullosos de la creación de estos proyectos que, además de constituirse como una verdadera alternativa basada en la sostenibilidad y la transparencia, planta cara a las grandes empresas multinacionales que, durante muchos años y con la ayuda del poder político, han tenido en sus manos el sector eléctrico español.

Beatriz Carbajo del Río
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