Nuevo edificio de urgencias del Hospital Clínico Universitario de Valladolid. (María Gozalo / CREA Radio).
Nuevo edificio de urgencias del Hospital Clínico Universitario de Valladolid. (María Gozalo / CREA Radio).

Segunda semana de vida de Yo acuso y segunda denuncia que difundimos desde Suma y Sigue.

Si la semana pasada pusimos la lupa sobre la educación, y, en concreto, sobre la situación de los alumnos de Magisterio de la Universidad de Valladolid, esta semana hemos puesto el foco en la situación que han vivido los familiares de los pacientes ingresados en las urgencias del Hospital Clínico Universitario al estar entre cuatro y seis horas sin ninguna información médica.

Nueva normativa de acceso

El nuevo edificio de urgencias del Hospital Clínico Universitario comenzó a operar el pasado 28 de enero tras varios años de obras en el edificio. Con la apertura del nuevo área, y según ha informado a Suma y Sigue personal del hospital, la dirección decidió implantar un nuevo sistema que regulase el acceso de los familiares de los pacientes en urgencias.

Este sistema, que lleva años establecido en el Hospital Universitario Río Hortega, no permite el acceso de los familiares a las urgencias salvo en el caso de ser requeridos por el personal. Estos deben permanecer en la sala de espera hasta que se les avise para darles esos resultados y, durante la espera, un técnico en cuidados auxiliares de enfermería ejerce de nexo entre el enfermo y los familiares para mantenerlos informados de su evolución cada hora y media o dos.

Esta es la teoría. Ahora, ¿se lleva a la práctica de forma de correcta?

Caos en urgencias

En este punto entran en juego diversos factores. Uno de ellos es, sin duda alguna, la falta de personal. Tanto los recortes en sanidad, como en educación, afectan no solo a los propios trabajadores, sino también a las personas que dependen de ellos. Lo vimos en Magisterio, en apuros y también lo comprobamos ahora.

La persona que ejerce de nexo entre los sanitarios y los familiares es un auxiliar de enfermería que puede ofrecer datos del estado y la evolución del paciente pero no los resultados médicos de las pruebas que se realizan. Esta información solo puede revelarla el médico encargado del paciente.

Aquí aparece el segundo factor que complica la situación. A la falta de personal suficiente para mantener informados a los familiares de todos los pacientes con regularidad y atender a los enfermos, se suma la falta de coordinación entre los propios sanitarios que deben informarlos y, en algunos casos, la falta de cooperación.

A continuación podéis escuchar el testimonio de Mar, una afectada por la mala gestión de esta nueva normativa, que estuvo 17 horas sin poder ver a su abuela y casi seis sin ninguna información sobre los resultados de las pruebas médicas.

Sin embargo, este no es el único caso. El equipo de Suma y Sigue ha podido recoger testimonios de más personas que han sufrido tanto la desinformación como la falta de coordinación por parte del Hospital Clínico Universitario.

Es el caso de un anciano que ingresó en urgencias acompañado de su mujer. Tras seis horas sin ningún dato sobre el estado del paciente, el personal que se encontraba atendiendo al enfermo decidió dejar pasar a su mujer unos minutos, momento en el que apareció el médico y le explicó que su marido debía quedarse toda la noche en observación para realizarle más pruebas, pues el diagnóstico no estaba claro.

Unas horas después, el paciente fue dado de alta por el centro hospitalario sin informar a la familia, por lo que el paciente regresó a su casa solo y tuvo que volver a ser ingresado ese mismo día porque continuaba con los mismos síntomas del día anterior.

Segundo testimonio y segunda vez que no se cumple la normativa en la que se establece un plazo máximo de dos horas sin informar a los familiares de un paciente. Las irregularidades en el servicio de urgencias a raíz de la nueva normativa de acceso no parecen, por tanto, un hecho aislado. Como se ha adelantado anteriormente, las urgencias no son las únicas afectadas por la complicada situación que atraviesa el centro.

Una anciana que se encontraba interna en una residencia para la tercera edad fue trasladada al Hospital Clínico sin informar a sus familiares. Cuando la residencia alertó a su familia y estos acudieron al centro hospitalario, la mujer no constaba en la base de datos como ingresada. Tras una intensa búsqueda por varias plantas del edificio, el personal reconoció que, efectivamente, la anciana había sido ingresada horas antes, y que todo había sido un “error”.

Desde Yo acuso, declaramos culpables de esta situación a los recortes en sanidad porque, como dice Mar, esto no es un problema derivado del sistema de Seguridad Social que tantos países admiran, ni de los trabajadores que ven con impotencia cómo se recortan sus salarios a la misma velocidad a la que se aumentan las jornadas y la carga de trabajo. Esto es un problema político.

¿Pretenden que creamos que la Seguridad Social no funciona para después hacernos creer que la privatización es la mejor opción?

No podemos asegurarlo. Lo que sí sabemos es lo que nos cuentan los afectados y sus impresiones al respecto, y así os lo trasladamos.

Nosotros os ofrecemos los datos, vosotros sacáis las conclusiones.

Beatriz Carbajo del Río
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